Esta vez te escribo a ti, pero no te acostumbres
Tengo este extraño hábito de escribir sin pensar lo que pienso. En las líneas de mis manos llevo escritas las palabras que no le grito al viento, no sea que alguien las oiga y se dé por aludido.Esta vez quería escribirte pensando, pero yo sólo escribo sintiendo. Y esto te lo digo a modo de disculpa, por si acaso en las líneas que vienen lees algo que no te interese… Es una de esas tardes en que las nubes limpian los cristales a lengüetazos y aunque el cielo no puede estar más gris, de algún modo brilla el sol. Tal vez sea porque suena una de esas canciones que te hacen sonreir y sonrío. “Esta canción la puse yo en una presentación…” Siempre recuerdo esa frase cuando escucho esta canción. Siempre te recuerdo cuando escucho esta canción, con una de esas sonrisas pegada en la comisura de los labios. Eres el lugar más feliz que conozco, donde olvido todo lo que no esté acompañado de un sonido, ya sabes, de cascabel… Y tú pensaste que te reprochaba algo. Y lo que en realidad no sabes es que si en algún momento hemos dejado el País de Nunca Jamás no fue porque tú no me enseñaras a volar, sino porque yo me olvidé de pensar en algo bonito… Hay días extraños en que me levanto con mi complejo de salvadora del mundo y voy repartiendo consejos como el que reparte caramelos a la puerta de un colegio. Uno de mis favoritos “No puedes cambiar la conducta de los demás, pero sí puedes cambiar la tuya” Ya sabemos todos lo fácil que es hablar y no aplicarse el cuento, así que en esta última semana y para no ser yo ejemplo de nada, escondí mis palabaras en el baúl de los recuerdos y quise cambiar el mundo con una rabieta de niña mimada. Y quién sabe tal vez tuvieras razón, o tal vez no, sinceramente no soy capaz de verlo de forma objetiva. Los días impares me doy la razón y los pares pienso que no estuve a la altura… Pero tampoco me importa mucho, a no ser que te importe a ti. El caso es que pasó, como decían en aquella película “esto también pasará” Y esta tarde estoy escuchando esa canción que habla de sueños que se hacen realidad, de cielos azules, de risas que caen como gotas de limón… habla, de algún lugar sobre el arco iris. Y ahí estás tú, sobre un arco iris, y sonríes, y yo también sonrío. Dicen que la amistad es como un iceberg, la parte más grande es siempre la que no se ve… Pues hoy, voy a permitirme el lujo de llamarte amigo dentro de este soliloquio sin sentido.





Comentarios sobre Esta vez te escribo a ti, pero no te acostumbres
hola Jose, qué blog más chuli!!
Y, no me puedo reprimir, esto es ... PRE-CIO-SO... no te puedes permitir dejar de ser "nuestro cronista oficial".
¡¡Buen viaje!!
como siempre es un deleite leerte.
Por favor cronicas, sin ellas el viaje no esta completo. Con ellas es volver a realizarlo pero con más detalle.... Tú me paras en sitios que no había observado... me ánimas a bucear en la historia y siempre aprendo algo nuevo... Gracias por compartir tus conocimientos .
Un abrazo