Vale ya, señores de Kirchner
Tengo relación con varios argentinos, a los que considero personas preparadas y serias, solidarias y de inteligencia despierta, lo que no es óbice para que Argentina parezca un país tocado por el infortunio, al menos en lo que se refiere a los dirigentes políticos que, desde hace décadas, se dedican con ahínco a malgobernar y a conducir al país hacia el fracaso. No hay historiador o analista político mundial solvente que no se sorprenda ante el insólito celo que han demostrado casi todos los líderes políticos de los últimos 60 años en la tarea de expoliar el país y dificultar la felicidad de sus ciudadanos. Después de padecer a muchos dirigentes incapaces, y abiertamente cleptómanos la gran nación del cono sur padece ahora la plaga de los esposos Kirchners, un clan insuperable en la capacidad de convertir la democracia y el liderazgo en un garito.
Ni la comunidad internacional ni los mismos argentinos saben nada acerca de la ideología que profesan los Kirchners, si es que profesan alguna que no sea la del expolio del país en su propio provecho y la de explotar todas las formas posibles de extraer del poder político beneficios, privilegios y venalidad.
Sin embargo, parece ser que se atisba el posible derrumbe del poder de la pareja Kirchner si se tiene en cuenta de que Néstor, según muchos indicios, podría ser derrotado en los próximos comicios legislativos por el empresario de origen colombiano Francisco de Narváez, hasta hace pocas semanas un desconocido. El hecho de que Néstor Kirchner no tenga asegurado el triunfo en Buenos Aires es una buena noticia, porque anticipa un cambio de ciclo en la política argentina que a todas luces parece positivo.
Ahora, cuando los Kirchner vislumbran por el horizonte el fantasma de su derrota, es cuando se percibe con más claridad las trampas, trucos y recursos autoritarios y sin escrúpulos con los que gobiernan Argentina desde 2003, cuando Néstor asumió la Presidencia de la Nación.
Ante una ciudadanía argentina, por desgracia ya acostumbrada al abuso y al despojo, el matrimonio de Cristina y Néstor Kirchner está echando mano de todo el arsenal a disposición de cualquier gobernante sin escrúpulos y decidido a dejar a un lado todo recato en el manejo del poder.
Uno de sus instrumentos preferidos es el empleo de la propaganda y de la publicidad oficial con fines proselitistas. Sólo durante el 2008, el gobierno federal argentino gastó 125 millones de dólares en anuncios del Estado, un gasto que le abre las puertas de muchos medios y que les hace ganar apoyos y voluntades mediante la compra. Esperemos que la sociedad civil empiece a reaccionar y arroje del poder a unos dirigentes tan poco recomendables que han hecho del Estado una finca, su propia finca. Merecen que por una vez los nuevos dirigentes que salgan de las urnas sean capaces de llevar al país al sitio que debería ocupar en el concierto de las naciones.




Comentarios sobre Vale ya, señores de Kirchner
Pero ... son señores?????????????
Convencida estaba ... que no .............
Paso a recoger tu romero ... el que me has dejado para la noche de San Juan ... me lavaré la cara con él ... y con las rosas
Gracias por estar ... mi gruñón particular
Te quiero.
Saludos, cada vez que entro en tu blog, me empapo de información y buena retórica. Gracias.
Mi querida María: ¡Qué gusto que te manifiestes! Tanto Ana como yo estábamos preocupados porque no dabas señales de vida. Muchas gracias de que estés por aquí.
Y cuídate mucho.
Y muchas gracias también para ti, J.J. Danwcer.
Siempre pones el dedo en la yaga, te felicito. Si se borrase a todos esos gobernantes, tal vez los argentinos podrían vivir con dignidad ¡votemos por eso!