Tardes de domingo
Son tristes las tardes de domingo. La sobremesa, el café, traen una somnolencia y un recogimiento que va adquiriendo un aura de tristeza a medida que avanzan las horas y la luz del día se va difuminando mientras se alargan las sombras. Las tardes de domingo traen un regusto de silencio. Miras por la ventana y descubres cielos impávidos. No hay nadie en la calle, todo está cerrado y parece que el mundo se hubiera detenido. Te das cuenta de que el descanso no es ilimitado y que no has tenido tiempo de recuperar las energías, mientras miras un programa anodino en la televisión.
Empiezas a tener miedo de que nazca un nuevo lunes. Cierta melancolía hace que empieces a verte como un elemento prescindible e, incluso desechable, en la rueda del tiempo. Hay que prepararse, no obstante, para la rutina de la nueva semana, acometer de nuevo el viaje, soportar los atascos o volver a ver a esas personas que quisieras tener lejos o incluso no haber tenido que conocer nunca, en una continua sucesión de eventos repetidos.
Hay episodios de la vida que se parecen a las tardes de domingo: los días de agosto, en que todo se desertiza bajo el calor terrible, campos y ciudades de interior, y los prolegómenos de la finalización de un contrato de trabajo o los tiempos de prejubilación en que es preciso un supremo esfuerzo para llenar las horas vacías.




Comentarios sobre Tardes de domingo
Las tardes de domingo tambien tienen su encantillo. Por ejemplo, yo aprovecho para hacer un poco de deporte, deporte planchil, lo cual durante la semana agradezco: me siento más "ligera", jajajaja. O ir al cine, comercial, concentrada sólo en esa peli... O, reunirse un grupillo de amiguetes y caminar por la sierra periurbana, antes de que la asolen los "desarmados de siempre"...
No todo es melancolía, chavalín, no todo...
Por cierto, sales más en el periódico que nuestra venerada Carmen Puri... si es que lo que vale...
Vale, vale, siempre tiene que haber gente pa tó, pero no me negarás que no son agradables, todo lo contrario de las tardes de viernes o las anteriores a algún puente. Por la sierra periurbana nunca te he visto. Tengo gana de verte con chirucas y mochila por Los Cañones.
Yo me preguntaba quién planchaba, dada la perfección de tus cuellos y la raya rectilínea de tu pantalón. Es que eres una muhé pa un pobre.
¿O mehón pa un rico?
Jajajaa... si me dan a elegir... jajajja... no creo tener ninguna duda... jajajjaa... Espero respuesta.
Hay incluso un síndrome, estudiado y catalogado por psicólogos que se llama síndrome del domingo. Recuerdo a una mujer mayor que detestaba el domingo porque le impedía realizar la tarea diaria de la compra. Y se deprimía por tener obligatoriamente al lado de un esposo, probablemente poco deseable.
Yo falta de tiempo y por aquí,,,parece que sobra
....
Como dice la Mafalda en una de sus historietas a Felipe
Tanto diente para el que no quiere pan
....!
Feliz semana
Lerna siempre tan ocupada. Dios le da peine al que no tiene pelo y le da pelo al que no tiene peine.
Muchos besos.