Preludios del desamor

Aparece como la gota que recorre el borde del tubo antes de caer. Al principio se percibe como una mezcla de desencuentros, hasta que empezamos a sentirlo como una puñalada de pesadumbre que se clava en nuestros huesos, un aguijón que crece hasta la asfixia de la convivencia, a medida que crecen los equívocos. Hasta que llega el día en que te encuentras solo en tu soledad, aterido en la inmensa planicie donde las almas se ven pero no se atreven a tocarse, porque las miradas son dubitativas y los paraísos empiezan a desleírse en infiernos donde los prometeos desfallecen, donde nuestro antiguo y frenético cariño yace moribundo sin escuchar voces que, cual lázaro, le haga auparse sobre sus pavesas. Pasan los días, los meses y el fin entrevisto, se manifiesta. Haciendo acopio de nuevas identidades rehacemos otra espera, otro caldo caliente, otro lecho domesticado en su obstinación de reclamar compañía.
Es el largo periodo del desamor, lamemos nuestras torpezas y las susurramos con alambicado argumento a un oído paciente que se preste a participar de nuestra desventura.
Hasta que aparece un hilo de sensualidad, de pan tierno y tostado, el signo que remueve nuestra monomanía a tiempo completo, por buscar la unión a un latido diferente, a un calor húmedo, arcaico, tan temido por la incertidumbre de si acabará en aburimiento o depresión. El sendero que se nos ofrece no se hizo para cobardes. Nos clama frescura, risas, juegos y proyectos. A partir de aquí nada será seguro. Cualquiera sirve para presidir los alegrías pero hay que permanecer fuertemente erguido sobre nuestras raíces para que el miedo no nos lleve al desfallecimiento.




Comentarios sobre Preludios del desamor
Compañera
usted sabe
que puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo
si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense qué delirio
a pesar de la veta
o tal vez porque existe
usted puede contar
conmigo
si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense qué flojera
igual puede contar
conmigo
pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted
es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.
Para tí, de tí mismo (pasando por mí)
Precioso poema de Benedetti.
Llegado estos momentos, toca retomar lo cedido y devolver lo tomado, así lo veo yo.
Este poema no tiene título, está recién. Si quieres se lo puedes poner tú.
Para tí.
___________
Con tus palabras
me tejeré un vestido nuevo
de tela de araña
Con tu mirada
alumbraré un camino ciego
de huellas opacas
¿ Y con tus manos?
A tientas, moldearé una frontera
de hastío y distancia
A tus palabras
el crepitar de una llama
A tu mirada.
pondré un velo
A tus manos
tornaré caracolas y espuma de agua
Dame tú
mi corazón negro
(.......................)
Llegado estos momentos, toca retomar lo cedido y devolver lo tomado, así lo veo yo.
Este poema no tiene título, está recién. Si quieres se lo puedes poner tú.
Para tí.
___________
Con tus palabras
me tejeré un vestido nuevo
de tela de araña
Con tu mirada
alumbraré un camino ciego
de huellas opacas
¿ Y con tus manos?
A tientas, moldearé una frontera
de hastío y distancia
A tus palabras
el crepitar de una llama
A tu mirada.
pondré un velo
A tus manos
tornaré caracolas y espuma de agua
Dame tú
mi corazón negro
(.......................)
bueno pues el último es mejor que lo borres ¿no? además ha salido un churro.
besos
Sabias y bellas palabras, Anónimo. Muchas gracias por tu poema, que sintetiza de forma magistral ese camino que muchas veces hay que emprender para que la rutina, las ideas redundantes nos sepulten en el ocaso de una relación.