¿Qué plan de rescate?¿Volver al patrón oro (y/o ladrillo)?
Dos son las causas de la fuerte crisis financiera actual. Una de ellas es John M. Keynes (no confundir con John Wayne) y la otra Milton Friedman. Lo afirma, entre otros, Antal E. Fekete, un economista canadiense nada ortodoxo que cree que la causa de todos los problemas está en el concepto mismo de la liquidez. Endeudarse a corto plazo para invertir a largo plazo conduce al colapso del crédito por iliquidez. La única solución para evitar el desastre: hacer el dólar convertible en oro. Merece la pena citarle en toda su extensión, por la gratificante claridad de sus ideas: “La reforma monetaria debe acompañarse de una operación de reembolso, por la cual la deuda viva se cambiará por deuda denominada en oro y con cupones pagaderos en oro a un tipo de interés más bajo. (Sin mencionar las reformas políticas necesarias para limitar la propensión a gastar de los políticos, la cual no podría avenirse con un régimen de moneda convertible)”
La irresponsable política monetaria del BCE y la Reserva Federal son las causantes del desastre financiero internacional. El profesor Fekete es tajante: “la crisis se debe que al bajar los tipos de interés, el valor liquidativo de la deuda aumenta, con lo que lejos de reducirla, se aumenta la carga de la deuda”. Y recuerda que no es lo mismo unos tipos en descenso, que unos tipos bajos pero estables. Se puede decir con más palabras, pero no más claro.
Son 200 economistas americanos los que han firmado un manifiesto alertando que el Plan de Rescate propuesto por la nueva administración demócrata de Barack Obama está condenado al fracaso. El intervencionismo del Estado no funciona, y recuerdan que no sacó de la crisis de los años 30 a EEUU, ni mucho menos a Japón en los años 90. Keynes no es la solución, dicen. Ni Friedman tampoco, añade Fekete, quien cree que Obama ya es rehén de “una camarilla reaccionaria de Keynesianos y Friedmanitas que han secuestrado la Casa Blanca, antes de que el nuevo presidente tuviera oportunidad de hacer nada”.
Las preguntas sin respuesta acuden precipitadamente: ¿Es posible que el Plan de Rescate de Obama corre el riesgo de fracasar antes de ponerse en marcha? ¿Ha sido secuestrado el nuevo presidente por una “camarilla” de políticos keynesianos y de especuladores friedmanitas? ¿Es posible volver al “patrón oro”? Fekete culpa a la FED y al BCE de manipular los mercados cambiando de política monetaria cada poco tiempo: ¿Pueden Bernanke y Trichet alegar inocencia o sabían lo que hacían?



