Precios vs ingresos
Hace ya casi treinta años viajé con mi hermano por Portugal y quedamos encantados porque descubrimos un país de gente amable, que no servil, un país celoso de sus costumbres, pero deseoso de abrirse al exterior, donde había unos servicios razonables a un precio económico y donde se podían encontrar lugares llenos de encanto sin padecer todavía la lacra de la especulación.
Mi hermano ha viajado este verano de nuevo a Portugal y ha encontrado una transformación de todo para peor, todo se ha afeado, todo se ha llenado de los mismos cementos, de las mismas construcciones, de los mismos hipermercados. La gente se ha vuelto más altanera y peor educada y los precios se han multiplicado. En cualquier hotelucho, sin pestañear, te piden 200 euros por noche y por habitación de lo más normalito, y han minimalizado la cantidad de comida que ponen en los restaurantes, para dar apariencia de modernidad. Una triste gracia que hacerse moderno sea cambiar a peor. Sobre todo cuando el empleado de un taller de mecánica de automóviles decía ganar 500 euros mensuales.
Parece que todo el mundo quiere llegar a igualarse a las ciudades más caras del mundo, que parecen ser Oslo, Zúrich, Copenhague, Ginebra y Tokio, aunque también son aquellas donde los salarios son más altos, según un estudio realizado por el banco UBS entre 73 ciudades internacionales. El informe se basa en el análisis de una cesta de 122 bienes y servicios, y según éste, los habitantes de esas cinco ciudades pagan de media un 20% más que en otras ciudades de Europa Occidental para comprar los mismos bienes y servicios.
Ahora bien, los empleados en Copenhague, Zúrich, Ginebra y Nueva York tienen los sueldos brutos más altos. En cuanto a los salarios netos, dos ciudades suizas, Zúrich y Ginebra encabezan el ránking, por contar con un nivel salarial bruto "excepcionalmente" elevado combinado con un nivel relativamente bajo de retenciones. Las ciudades españolas de Barcelona y Madrid ocupan los puestos 22 y 26, respectivamente, en una lista de las ciudades más caras del mundo.
Ante estas cifras se suscitan muchas dudas. ¿Se corresponden los sueldos de los españoles con la carestía de la vida? ¿Si hay crisis y cada vez hay menos demanda por qué siguen subiendo los precios? ¿Aprovechan algunos comerciantes las vacaciones para hacer su particular agosto o este año la cosa está siendo diferente? Mucho nos tememos que la escalada de precios con o sin crisis es algo difícil de detener.









