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Otoño

por Josillou
martes, 22 de septiembre del 2009 a las 21:25
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Otoño

 

Los ocios ganados

En este día de septiembre en Elca

nada ha pasado, salvo el tiempo de oro

que fallece apacible por la tarde.

Poblado con las sombras más queridas

he ocupado mis sueños frente al mar,

y era un olor de rosas, y un tumulto,

los negros aposentos de mis ojos.

Con tanta levedad, como es su olor,

cayeron dulcemente los jazmines.

Y en este día de septiembre lento

todo es ganado, salvo que he perdido 

un día de mi vida para siempre.

 

Algo ocurrió de extraño, al mediodía:

un estruendo de alas y un silencio.

A un tiempo seis palomas, las seis blancas,

hirieron de belleza una palmera.

Sólo queda esperar a que la noche

más bella la haga aún, herida de astros.

Francisco Brines                              

(El otoño de las Rosas)                         

 

Publicidad inverosímil

por Josillou
lunes, 21 de septiembre del 2009 a las 18:44
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Los publicitarios tienen que exprimir su creatividad para conseguir efectos nunca vistos

Publicidad de Axe, un ratón de ordenador

 

Alcantarilla/taza humeante de café

 

Peinando los cables

 

Malos conductores

 

Ciudad en el interior de una piscina

 

Pintando el paso de cebra

 

Publicidad de Amnistia Internacional llamado la atención sobre los presos en algunos países

 

Anuncio de cuchillos partiendo la farola

 

Publicidad de Mini en la entrada del Metro

 

Sofá con publicidad de Nivea con un sitio para piel tratada por la crema y otro sitio para personas con celulitis.

 

Todo un edificio para anunciar pintura

 

Coge el teléfono

 

Advertencia para que no se pierda de vista a los niños en una piscina infantil.

 

Ecualizador/puerta de garaje

 

Publicidad de espaguetis en barcos

 

¿Quién trabaja dentro de las máquinas?


Interliteral 2009

por Josillou
viernes, 18 de septiembre del 2009 a las 21:49
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Interliteral 2009

Algunos de los ponentes y presentadores de Interliteral 2009

Se ha dado por finalizado el II Encuentro de Literatura Digital Interliteral 2009, celebrado en Jaén los días 17 y 18 de septiembre, y que ha sorprendido por su impecable organización.

Vivimos una sociedad en continua ebullición, pero la Red de Redes y la constante innovación en los soportes tecnológicos hacen que el cambio se haya acelerado en los últimos años. Apenas hay tiempo de fijar nuevos paradigmas, que enseguida quedan obsoletos. Nos enfrentamos a una revolución cultural y tecnológica muy superior a todas las que hayan podido producirse en cualquier momento conocido de la historia.

No sabemos a ciencia cierta, si acaso solo intuir de forma muy somera,  por donde irá esta revolución en la que desaparecerán formas de negocio y empresa tradicionales y aparecerán otras nuevas, donde los grandes grupos editoriales tradicionales sobre soporte papel tendrán que transformar su modelo de negocio o desaparecer.

Preocupadas por estas complejas cuestiones existen muchas personas trabajando y formando grupos de investigación donde interdisciplinarmente suman esfuerzos en el sentido de teorizar sobre por donde va a ir la literatura, y en cierto modo la sociedad de la información en los tiempos venideros. Tiempos venideros que ya están aquí, por la enorme capacidad de cambio que muestran los temas en cuestión.

Los ponentes de Interliteral, donde han predominado los profesores/as de universidad, han mostrado una enorme preparación en su campo específico, pero también han mostrado una enorme capilaridad para aunar sus conocimientos y sus conclusiones con  los de otros campos profesionales. Se han visto entre los ponentes a filólogos, a economistas, algún matemático y algún ingeniero, estudiosos del tema y abierto a la colaboración.

Entre los asistentes ha habido gente de muchos lugares de la geografía española, y del extranjero incluso, escritores y técnicos, que han mostrado gran interés en las ponencias y han mostrado una gran preparación y sensibilidad.

En las despedidas se notaba esa ansiedad que queda en el aire cuando no se tienen evidencias de por donde van a discurrir las cosas, en un tema de tan grande trascendencia, pero satisfechos de haber tenido ocasión de asistir a unas jornadas enormemente provechosas. Quedan las conclusiones y la cuenta atrás para un nuevo encuentro, en el que nuevos retos se habrán puesto de manifiesto.

Nacho y Ana

por Josillou
martes, 15 de septiembre del 2009 a las 16:08
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Nacho y Ana

En la cena no faltaron media docena de ostras y una botella de vino frío. Después, mientras separaba las espinas del pescado, pensé en la situación en que me encontraba frente a Nacho. Ante su insistencia había accedido a salir a cenar con él. Me sentía extraña en aquella situación; conocía a Nacho desde hacía muchos años: compañero de estudios, compañero de tertulias, compañero de trabajo. Para mí hasta ahora había sido como un familiar, pero no me sentí molesta, curiosamente, cuando me recorrió la entrepierna con la punta de su zapato por debajo del mantel.

Me encontraba aturdida, pero después de la cena me dejé llevar a aquel local al que se accedía descendiendo por una escalera angosta y empinada. Algunas parejas bailaban ritmos pasados de moda en la reducida pista de baile y una densa cortina de humo flotaba bajo las breves luces naranja.

La iluminación de la pista fue bajando en intensidad y me vi en la pista bailando el Only You, de Los Platters. Le dejé hacer, mi pecho se estrechaba contra el suyo y su mejilla rozaba la mía. Me gustaba sentirle, notar su respiración próxima a mi cuello, percibir los latidos de su corazón en mi propia piel.

Siguieron otras melodías de ritmo lento. Su mano sudaba al contacto con la mía y aquello tampoco me desagradaba y cuando depositó un primer beso leve en mi cuello, sentí como una corriente de calor que recorría toda mi espalda. Siguieron otros besos, cada vez más intensos hasta llegar a los labios. Me sentía incómoda y le propuse abandonar el local.

-¿Te ha parecido mal que te bese?

-No… Me ha gustado.

No sé por qué lo dije, pero por un momento me olvidé de Rocco, del que seguramente seguía enamorada, pero que su alejamiento me hacía sufrir desde hacía más de un año, provocando en mí una actitud huidiza y defensiva hacia los hombres. Pero creo que fui sincera al decirlo.

 Terminamos la copa y me tomó del brazo hasta que llegamos al coche. Después de abrirme la puerta lo rodeó por delante, entró y se acomodó en el asiento del conductor. Antes de arrancar, se volvió hacia mi, hizo girar mi rostro con su mano y me besó. Acaricié su nuca. Su mano descendió a mi cintura mientras y la retiré con cierta brusquedad cuando se encontraba cerca de mis pechos.

Viajamos en silencio. Rocco se me manifestaba provocando en mí sentimientos encontrados. Alguna vez cuando cambiaba de marcha, Nacho dejó su mano sobre mi rodilla, pero yo se la aparté con suavidad.

Al llegar a mi casa, detuvo el motor y se volvió hacia mí.

-Bueno, Ana. ¿Y ahora hasta cuando?

-Podemos tomar la última arriba -dije sin pensarlo.

Tuve que apartarlo de nuevo mientras subíamos en el ascensor. Me siguió como un perro faldero hasta la cocina y me ayudó a sacar el hielo para preparar las copas. Puse muy poco whisky en el mía pues creía que podía emborracharme al primer sorbo.

Cuando regresé del baño, Nacho estaba desnudo sobre el sofá, que había convertido en una gran cama. Era un hombre hermoso, más hermoso de lo que aparentaba vestido,  y me sentí asombrada ante la magnitud de sus atributos masculinos, ya en erección. Como en estado de hipnosis, me fui acercando lenta…, inexorablemente. Y...

Luis R. Hurtado, In memoriam

por Josillou
domingo, 13 de septiembre del 2009 a las 23:24
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Me habían hablado de Luis muchas veces y, sin conocerlo todavía y, sin necesidad de complicados cálculos, pude deducir que era un hombre singular con una vida llena de acontecimientos memorables. 

Cuando hace un par de años tuve ocasión de charlar con él, pude comprobar que se habían quedado cortas todo lo que pude conocer a través de referencias de terceros. Era un hombre de hablar pausado, con una sabiduría y un conocimento de la vida fuera de lo común. Fue una plática larga e intensa, y lamento no haber grabado sus palabras, todo un tratado de historia. Seguía siendo apuesto a pesar de sus ochenta y muchos años, no  había perdido la elegancia y sus ojos claros todavía transmitían una sensación de viveza. Su cabello blanco y abundante, que un día fuera rubio, se peinaba hacia atrás y recordaba la nobleza de los togados romanos.

 Me habló de su puesto de escribiente durante su servicio militar en el Batallón Ciclista en la cárcel de Jaén, recién terminada la contienda civil, donde se hacinaban los condenados sumariamente por la justicia franquista y donde eran sistemáticamente torturados. Contaba que muchos presos fueron muertos por palizas de elementos externos, como falangistas y curas que parecían tener patente de corso para entrar en la cárcel, con la aquiescencia de los carceleros. Muchos reclusos murieron de de enfermedades tifus, disenterías, hambre,… Él era el encargado de configurar el estadillo donde figuraban los nombres de a los que tendrían que darles el paseo de la mañana, aunque muchos nunca llegarían a las tapias del cementerio de San Eufrasio. Antes se les volaban los sesos con un tiro en la nuca.

 Habló brevemente de su relación con la resistencia antifranquista y la persecución de que fue objeto, por lo que tuvo que huir a la República Argentina como polizón en un barco que pudo coger en el puerto de Cádiz, con la policía franquista pisándole los talones.

 En Buenos Aires tuvo que iniciar una complicada singladura. Tras muchas peripecias pudo obtener el permiso para establecerse como tipógrafo, con la intervención de Juan Duarte, Juancito, hermano de Evita Duarte de Perón.

 Decía sentirse arrepentido de haber vuelto a España tras cincuenta años. No había tenido hijos y cuando los estragos de la vejez empezaron a mermarle las fuerzas se sintió invadido de soledad. Ha muerto en la residencia o asilo donde pasó el último año. La mujer que compartió su vida durante más de sesenta años no pudo asistir a su velatorio. Hace tiempo que su entendimiento se hallaba extraviado.

 Adiós a un hombre bueno. Habría merecido un biógrafo que glosara su vida, pero su recuerdo se diluirá en el tiempo como el de tantos héroes anónimos. El tiempo que ejercerá su acción balsámica, porque nadie podría resistir la intensidad del dolor de alma, que sólo se cura con más alma, si no se atenuara con los calendarios. Es un arte difícil hacer «con las amarguras viejas blanco lino y dulce miel», pero también se sabe que es obligatorio. La distancia cronológica aliviará el sentimiento. Aunque sepamos que la edad no perdone, la persona que pasó a mejor o a peor vida, se fue a destiempo, sobre todo cuando desaparece alguien de vida tan singular y rica como Luis Ruiz Hurtado.

 El destino eligió el 11S para su muerte; una fecha señalada. Luis Ruiz Hurtado no figurará en los libros de Historia, ni habrá lágrimas para todos los que van desapareciendo, pero los que tuvimos ocasión de conocerlo recordaremos a Luis mientras que nos reste un hálito de lucidez. 

El mercado inmobiliario hoy

por Josillou
domingo, 13 de septiembre del 2009 a las 01:06
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Cerrado por liquidación de stock. La situación del mercado inmobiliario en España no es mala. Es catastrófica. Da fe de ello el dato estadístico de los proyectos visados por los distintos colegios de Arquitectos a lo largo del primer semestre de 2009. Poco más de 200 viviendas al día, de las que sólo se construirá un porcentaje en los próximos dos o tres años. Traducido en término de empleo, equivale a una carga de trabajo ridícula. Poco más de 100.000 albañiles y profesionales. 

La sociedad española vive un momento singular que se caracteriza por la búsqueda de una Arcadia económica que parece no estar a su alcance, al tiempo que reniega de su dependencia del sector de la construcción. Un caso de esquizofrenia política que, lejos de remitir, está empeorando. El ejecutivo de Zapatero sigue empeñado en aprobar una Ley de Economía Sostenible, cuya sola mención invita a la risa a los analistas y economistas de cualquier signo ideológico, al tiempo que se niega apuntalar un sector inmobiliario colapsado del que llegaron a depender 6 millones de puestos de trabajo. Lejos, muy lejos queda la promesa de Zapatero y sus ministras de la vivienda de construir 150.000 VPOs en cada año de la legislatura. Y cada mes que pasa, la situación se agrava. 

En estos días, sin ir más lejos, en el Parlamento, el presidente del Gobierno anunciaba una subida de impuestos por un importe aproximado de 15.000 millones de euros para compensar la caída de la recaudación tributaria que implica el parón inmobiliario. Por cada piso que no se construye y no se vende, el estado deja de ingresar 60.000 euros. En el primer semestre de 2009, tras más de dos años de crisis, el volumen de compraventas sigue descendiendo un 33%. Poco más de 200.000 viviendas, entre nuevas y usadas, frente al millón y medio de 2006. Es la cuadratura del círculo. Cada año que pase sin que se reactive el sector de la construcción, el Reino de España necesitará elevar su endeudamiento en una cuantía próxima a los 100.000 millones de euros. Cada año que pase sin que la economía española genere empleo de manera significativa perdurará la Deuda Hipotecaria de las familias, actualmente en 670.000 millones de euros, sin posibilidad de amortizar nada anticipadamente. 

El caso es que el tirón que ejercía el ladrillo sobre la economía española real parece que nos está llevando a un callejón sin salida. Los políticos tendrán que hacer más de lo que hacen para sacarnos de una situación que no fueron capaces de prever. Era malo lo de la subida meteórica de la vivienda, pero la solución no era ésta. No era ésta.

Algunas expresiones escuchadas

por Josillou
miércoles, 09 de septiembre del 2009 a las 09:16
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Cuando mi hermano tenía cuatro años recitaba una oración que le enseñaron en la escuela. Creo que era el Acto de Contrición y cuando decía: “… Creador Padre que reventó al mío…(…Creador Padre y Redentor mío…)”, yo no podía reprimir una sonrisa o una carcajada. Antes de corregirlo lo estimulé para que repitiera el dicho, en un acto poco caritativo por mi parte, del que, probablemente, debería arrepentirme. Muchos años después hago contrición y transcribo algunas de las cosas que se oyen a veces por un medio u otro, y la verdad es que a mi, aunque incorrectas, me parecen graciosas, sobre todo cuando se leen fuera de cualquier contexto.

Este lista recopila algunas que no se ajustan a la norma vigente, y por tal motivo son a menudo mucho más graciosas que las correctas.

 

¡Es un yanqui, un drogadito! (yonqui, drogadicto)

¡Marchando una ración de cocretas! (croquetas)

¡Mira qué chula es, como se contornea! (contonea)

¡Qué calor, que soborno! (sofoco)

¡Te he dicho cienes y cienes de veces que te comas el yogur! (cientos)

¡Tírate por el rampolín! (trampolín)

¡Vete a freír gárgaras! (freír espárragos + hacer gárgaras)

¿No sabes que día es hoy? ¡Pues mira el candelario! (calendario)

-¿Qué hay de comer? -Esparretes y cilindro. (espaguetis y redondo)

¿Qué me dices? Me has roto mis esquejes. (los esquemas)

¿Querís diros? ¡Pues veros? (¿Queréis iros? ¡Pues iros!)

A la niña le encanta ir al parque y subirse al columbio. (Columpio)

A los hechos me repito. (remito)

A mi marido le gusta ir muy alicatado (acicalado)

A mí me gusta tomar la sopa en un cuesco. (cuenco)

A mí me gusta tomarme una cervecita y las concebidas gambas. (consabidas)

A mí me gustan los famosos que están ahora en el candelabro.

A mí no me gustan los ascensores porque me dan gastrofobia. (¿claustrofobia + gases?)

A Puri, la vecina, la han operado de la basílica del balear. (vesícula biliar)

Acudió al médico a hacerse un eletrograma. (electrocardiograma)

Ahí está el tic de la cuestión. (quid)

Ese chico tiene una ráfaga que no puede con ella. (Un ramalazo)

Anunciaron la salida por psicofonía. (megafonía)

Atracaron el banco con una escopeta recortable. (de cañones recortados)

Aunque fue un accidente muy grave, no le quedaron espuelas. (secuelas)

Comimos píparamente, como en las bodas de Canadá. (opíparamente, Caná).

Como la habitación era muy pequeña, dormía en una cama plegaria. (plegable)

Creo que mi gata va a tener transcendencia. (descendencia)

Cuando llegues, avísame por el uarki-tarki. (portero automático, interfono)

Cuando se murió su padre se quedó sola y desvalijada. (desvalida)

Dame una lata de tomates torturados. (triturados)

Dame una película del Chinorris. (Chuck Norris)

Habían pedido una caja de observativos. (Preservativos)

De postre tomaré profilácticos de chocolate (profiteroles) y una ceremonia de frutas (macedonia).

De postre, unos congüis. (kiwis)

De primer plato, tenemos bisesuá. (vichyssoise)

Debía de haber unas cien personas, así, a groso groso (grosso modo)

Dieron el espaldarazo de salida para empezar las obras. (pistoletazo)

El caviar son huevas de centurión. (esturión)

El cólico nefertítico es muy doloroso. (nefrítico)

El demandante, que no sabía ni leer ni escribir, firmó su declaración con las huellas genitales. (digitales)

El doctor le hizo unas tracas de la fractura. (placas; denominación coloquial de las radiografías)

El médico me ha dicho que tengo muy alto el color esterol. (colesterol)

El niño se pasa las horas en los reclinativos/reclinatorios. (sala de juegos recreativos)

El otro día cayó una buena trompa/trómbola de agua. (tromba)

El palo está recto, al menos desde mi respectiva. (perspectiva)

El parto se complicó y tuvieron que hacerle la necesaria. (cesárea)

El plato especial de la casa es codornices descabelladas. (escabechadas)

Él se agarra a un clavo hirviendo. (ardiendo)

El vuelo fue horrible, hubo muchas protuberancias aerias. (turbulencias)

María: luz... y sombra

por Josillou
sábado, 05 de septiembre del 2009 a las 14:18
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Calle de Santiago de Compostela

Era abril y yo estaba en Santiago. Llevaba en Galicia unas dos semanas y el tiempo, en principio plomizo y triste, había ido aclarándose y el viento recorría, perfumado y limpio, las calles. El cielo era hondo, color perla, como asemejando un escudo de metal. Parecía que bastaba extender la mano para que los objetos más alejados pudieran llegar a tocarse y que no existía la distancia. Durante el día, ningún rastro de nubes contaba con fuerza suficiente para macular el manto uniforme y poderoso de la atmósfera y tan solo de vez en cuando podía verse la estela blanca de algún reactor, que no tardaba en desaparecer. A la atardecida, el espacio iba cobrando un color turquesa, y, muy pronto, desde el monte da Almáciga podía verse un sol moribundo tras las torres de la Catedral.

Después de una trabajosa búsqueda había podido encontrar a María, de la que creí sentirme enamorado a través de los comentarios que hacía en Internet. Regentaba una pequeña tienda y al principio todo fue maravilloso, salíamos por el casco antiguo cogidos de la mano, nos besábamos con pasión contenida  y nos sentíamos rejuvenecer cuando nos mezclábamos en el ambiente estudiantil. Era como si volviésemos atrás, a recuperar tiempos antiguos y desinhibidos en los que fuimos felices. Cuando me miraba con sus ojos azules, como dos trozos de océano, creí que habían regresado las horas sensuales, el espejismo de un reencuentro de mi corazón con el mundo.

Siempre me gustó Santiago, pero ahora se había convertido en una ciudad amada, y, al pronunciar ese nombre, junto con el de María creía escuchar una música hermosa. Santiago-María parecía el verso inicial de un poema inolvidable.

Y si embargo, aquellos momentos mágicos se desvanecieron súbitamente. Unos días más tarde María desapareció de mi vida, dejando una escueta nota en la recepción del hotel donde me alojaba. Parece que se iba a trabajar en una ONG radicada en un exótico país del que no precisó nada más, y me pedía por favor que no tratara de seguirla ni hacer averiguaciones sobre su vida. Días atrás me había comentado como de pasada que tenía que cerrar la tienda, agobiada por los impuestos y la presión de las grandes superficies que ahogaba al pequeño comercio.

Permanecí inmóvil durante un tiempo indefinible, en que se me resquebrajaban aquellos sueños, en que se me frustraban tantos anhelos. Sin fuerzas para reflexionar, recogí todas mis cosas de forma maquinal, me despedí del hotel, me dirigí a la estación y tomé el primer tren que me acercara al sur. De pronto, Santiago era una ciudad ajena y melancólica.

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Comentarios

Francisco y Verónica, jóvenes admirables (Anablogg)
No todo está perdido; algo queda aún. Un rayillo de esperanza en este cielo, nublado y brumoso hoy. ......(26 nov)
Innomark ’09 (Anablogg)
Parece que ha sido interesante. Como interesante me ha parecido la idea ésta de "No importa el ......(26 nov)
Innomark ’09 (Anablogg)
¡Hala! Ése me suena... ¿de qué será? Por cierto, ¿has hecho alguna pregunta? Supongo que sería ......(26 nov)
Francisco y Verónica, jóvenes admirables (Yssa)
Mencanta tu comentario.si. no hay error. me encanta no refleja. tiene que ser Mencanta...asi y ......(26 nov)
Sexo teórico (lerna)
jajajajajajaj..... Sólo recuerdo historias de mi hermanas mayores y,,,,,,,,,, Como me toreaban para ......(24 nov)

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