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En el Centro de Coordinación de Actividades de Voluntariado Digital ha tenido lugar un acto en el que tanto voluntarios, participantes y autoridades de Cruz Roja y de la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa, y, en general, cuanta persona que de uno u otro modo participa del movimiento asociativo, han tenido ocasión de intercambiar pareceres y convenir en que es necesario seguir en el tajo para ir escalando metas, con el fin de que la población andaluza en general vaya perdiendo el respeto que al neófito puedan infundir las tecnologías de vanguardia, y que pueda usarlas para el acercamiento a los suyos, enriquecimiento cultural, etc., etc.
Han asistido algunos medios de comunicación locales, ante los cuales ha habido ocasión de expresar opiniones diversas y perfilar nuevas ideas para ir perfilando el servicio.
Avec ma gueule de métèque
De Juif errant, de pâtre grec
Et mes cheveux aux quatre vents
Avec mes yeux tout délavés
Qui me donnent l'air de rêver
Moi qui ne rêve plus souvent
Avec mes mains de maraudeur
De musicien et de rôdeur
Qui ont pillé tant de jardins
Avec ma bouche qui a bu
Qui a embrassé et mordu
Sans jamais assouvir sa faim
Avec ma gueule de métèque
De Juif errant, de pâtre grec
De voleur et de vagabond
Avec ma peau qui s'est frottée
Au soleil de tous les étés
Et tout ce qui portait jupon
Avec mon cœur qui a su faire
Souffrir autant qu'il a souffert
Sans pour cela faire d'histoires
Avec mon âme qui n'a plus
La moindre chance de salut
Pour éviter le purgatoire
Avec ma gueule de métèque
De Juif errant, de pâtre grec
Et mes cheveux aux quatre vents
Je viendrai, ma douce captive
Mon âme sœur, ma source vive
Je viendrai boire tes vingt ans
Et je serai prince de sang
Rêveur ou bien adolescent
Comme il te plaira de choisir
Et nous ferons de chaque jour
Toute une éternité d'amour
Que nous vivrons à en mourir
Et nous ferons de chaque jour
Toute une éternité d'amour
Que nous vivrons à en mourir
En el salón mudéjar del palacio de Villardompardo se ha celebrado una mesa redonda sobre la Transición en el cine español con la participación de Roberto Bodegas (director), José Manuel Cervino (actor), Juan Antonio Porto (escritor) y María Kosty (actriz). La moderadora ha sido María Casanova (actriz y periodista)
La charla ha sido animada, se han contrastado opiniones diversas, y en mi opinión el cine que se hizo en la Transición en la actualidad se ve antiguo y algo fuera de lugar. El cine político ha pasado a mejor vida y a los los que vivimos la época con ímpetu nos resulta tedioso recordar acontecimientos que hoy nos resultan manidos, sin contar con que las generaciones anteriores y posteriores a la nuestra les resbala aquello que algunos quieren presentar como una epopeya. Aunque, claro, todo es opinable.
Sube, corazón. Cabalga a lomos del viento del Este y vuela sobre las herrumbrosas construcciones. Desenróscate de la rutina. Corta tu atadura y elévate sobre el cemento que hirió el paisaje de nuestros primeros años y lo transformó en monstruosa quincalla. Trepa por encima de esas sábanas tendidas y convertidas en banderas de llanto, traspasa las nubes blancas y volubles. No vuelvas la cara para mirar las flores de plástico ni los rosales de terciopelo ajado. No pierdas tus colores aunque el cielo haya perdido su color añil. Emparéjate con el ave migradora que busca un lugar en el Sur, y, puede que cuando traspases la última raya de olivar con tu cola en constante balanceo, hayamos aprendido a ser virtuosos de nuestros vicios y a cultivarlos con aprovechamiento.
Cuando nos relates que todavía quedan continentes por descubrir, que existen puertos a los que arribar, quizá empecemos a perder la caspa de nuestra propia frivolidad, quizá reconquistemos los mitos que entregamos a mediocres impostores, quizá pongamos proa a nuestros sueños, tanto tiempo varados.
Sube, corazón.
Nunca llegaste a saber de mi existencia. Nos cruzábamos casi a diario por aquella cuesta empedrada cuando tú bajabas y yo subía, y aquello te hacía poderosa y a mí aún más insignificante. Tus pasos eran el péndulo hipnótico que por un momento me aletargaba. Cuando te divisaba, mi pecho empezaba a crepitar como las rosetas de maíz en el microondas. Ni una sola vez me miraste; pasabas delante de mí hierática como una esfinge, como si mi cuerpo fuera transparente igual que el aire después de la tormenta, como si tú y yo nos moviéramos en distintas dimensiones. A veces hasta tenía que cederte el paso y esperaba de ti un mohín de agradecimiento, un ligero pestañeo que nunca se produjo.
Aquel fue mi último curso y ya no tuve que pasar por aquella cuesta empedrada. No volví a verte ni a saber de ti. Quizá emigraras con tu familia a algún lugar de Cataluña y te casaras con un charnego que hoy estará prejubilado. Quizá hoy cuides de tus nietos para que tus hijas e hijos puedan ahorrar para seguir pagando la hipoteca. Mi deporte melancólico consiste en imaginar y coleccionar nichos polvorientos donde amortajar los recuerdos. Puedo imaginar mil y un destinos para lo que ha sido tu devenir, pero siempre recordaré tu gesto displicente y tu paso firme sobre la cuesta empedrada. Como decía el también melancólico Ferrater “También hago colección de días, pero todos los tengo repetidos”.
El público levanta la cabeza y embelesado contempla la bóveda que desciende sobre sus cabezas. No es sólo un efecto óptico. Diremos que la obra de arte, en lugar de representar, convoca indescifrables sensaciones. ¿Qué violenta impresión lo conmueve? Miquel Barceló saca del bolsillo de su camisa un papel y aprovechando el silencio de la audiencia, lee: "Recuerdo que un día de gran calor en pleno Sahel con la vividez de los espejismos tuve la imagen del mundo goteando hacia el cielo. Arboles, dunas, asnos, gentes multicolores... Escurriéndose gota a gota. Consumiéndose también. Todo esto puesto al revés es un mar, pero también es una cueva. La unión absoluta de contrarios. La superficie oceánica de la tierra y sus oquedades más escondidas. En este mar agitado cabe suponer varios niveles: El fondo de este mar y sus moradores policromos El plano del agua La espuma blanca de las mismas aguas revueltas en marejada Y al final el reflejo. Lo que refleja este mar. Lo que está debajo : Nosotros". (Basilio Baltasar)
(Vicente Verdú)
Juan Marsé, Premio Cervantes 2008, ha manifestado que el galardón le hace "mucha ilusión". El autor de Últimas tardes con Teresa ha matizado que se va a gastar los 125.000 del premio en "mujeres y y vino".
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