La madre de todas las depresiones

¡Houston, Houston, tenemos un problema!. Dos años después de estallar la crisis, tres años después de cebar la bomba de la especulación, cuatro años después de subir los tipos de interés sin motivo...¿Nos vienen con esta solución? El Plan Obama para el rescate del sistema financiero solo difiere de la propuesta que hicieron JP Morgan y Citigroup en septiembre de 2007 en la cantidad comprometida. Un “banco malo” con 1 billón de dólares para rescatar inversiones fallidas, en lugar de un Fondo de Adquisición de Activos Tóxicos dotado inicialmente con 80.000 millones de dólares. Para ese viaje no se necesitaban alforjas. Desde el primer día de la crisis, se propuso la “solución sueca”, que consistía en poner en cuarentena los activos más dudosos y las inversiones que lastraban la solvencia de las entidades financieras. Quedan inquietantes preguntas en el aire. ¿Incendios fortuitos o incendios provocados?
¿Cuánto dinero han perdido los contribuyentes en estos últimos cuatro años? Primero les subieron los precios, luego los impuestos; les encarecieron sin piedad las hipotecas, los carburantes y les congelaron los salarios; les arruinaron las inversiones que creían más seguras, y cuando ya nada podía ser peor, les amenazaron con la Madre de Todas las Depresiones. Superado el tercio de varas, citan al ciudadano desde el centro del albero para “informarle” que la crisis ha pasado: las autoridades imprimirán los billetes que se precisen para saldar las cuentas pendientes y no dejar a nadie en la estacada. A nadie importante, claro.
Tenemos una hoja de ruta. En España también. Pedro Solbes ha reconocido que se preparan para recapitalizar el sistema financiero, de una manera u otra. El gobierno está estudiando cómo inyectar dinero en los bancos y cajas que presenten problemas de solvencia. Desde el BBVA, el presidente Francisco González sugería que se procediera del mismo modo que se hizo con Banesto en su día. Pero salvado el principal escollo, ¿quién ha de responder por el espectáculo que nos han brindado algunas entidades como Caja Madrid y que lamenta Solbes? ¿Quién ha de compensar a los ciudadanos de este mundo por la codicia sin límite de los directivos blindados? ¿Quién ha de pagar por las decisiones absurdas y las entelequias que han hundido la economía real? ¿Quién ha de vengar a los contribuyentes por el sabotaje continuado del estado de bienestar?
Todos muy contentos con el llamado fin de la burbuja inmobiliaria, si obviamos la "minucia" de haber visto devaluarse el patrimonio de tantas y tantas personas que a lo largo de su vida confiaron sus ahorros a la creatividad de estos escualos de las finanzas. Y la "minucia" de la ingente caterva de personas que además han perdido y siguen perdiendo su trabajo y todo lo que tenían, dirigiéndose sin remisión hacia la indigencia más abyecta.
Hay políticos, no obstante, que, haciendo de la necesidad virtud, se arrogan encima un mérito, y lo pregonan desde los púlpitos: el de haber acabado con la plaga de pulgas, aunque haya sido con un bombardeo atómico.









