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La búsqueda del estilo

por Josillou
jueves, 23 de abril del 2009 a las 09:02
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No existen dogmas en literatura, pero sí límites: los que impone el buen gusto. No debemos llevarnos por exigencias radicales prácticamente incumplibles y que llevan a la composición a un formalismo de cartón piedra, ni el abandono a una recurrencia estereotipada y previsible. Quedémonos en un término medio e intentemos conseguir un lenguaje fresco, libre de corsés, procuremos “dar cuerpo a la esencia secreta de las cosas, sin limitarnos a copiar su apariencia” en palabras de Aristóteles.

Lo que convence es lo innovador, lo que extraña, lo que abre sus puertas a lo no experimentado si es que llegan a descubrirse fórmulas no usadas, que estimulan la fantasía del lector, transportándolo lejos de lugares trillados y de la realidad ingrata y monótona. Lo cual no significa que haya que menospreciar ciertas creaciones liminales entre lo literario y lo poético, lo creativo y lo lexicalizado o la poesía tradicional, que se manifiesta en versos de intención satírica o poética, como una vez fue vista por el pueblo llano. 

Hoy la poesía y la literatura en general se desenvuelven por caminos más libres que en otro momento del pasado. Tras deglutir y asimilar muchos experimentos y vanguardias nacidas  a lo largo del tiempo con intención de erigirse en brújula marcadora del rumbo zigzagueante, el estilo literario es algo elástico, solo sostenido por el gusto lector. Es casi impensable escribir actualmente poesía constreñida en normas métricas anticuadas. Muchas veces es posible encontrar poesía en textos escritos en prosa, que transmiten emoción y, sin embargo, hay composiciones versificadas que dicen muy poco.

El escritor debe realizar una travesía por los mares de la imaginación para colonizar, como un robinsón, la isla de los hallazgos expresivos. Parece que lo irreal e imposible nos acucie por encima de una experiencia amasada con anécdotas desteñidas. Es como una claraboya abierta en el habitáculo que nos aprisiona y por cuyo retazo de cielo vemos pasar aves maravillosas que nos consuelan de tantas sombras sucias y repetidas cada día.

A aquellos que luchan por un estilo, por conseguir el verso deslumbrante y que son preteridos por por la vieja guardia de la República de las Letras me resta decirles, si les sirve de consuelo, que el tiempo irá levigando lo verdadero de lo espurio. 

 

Cuerpo celeste (y fugaz) en Jaén

por Josillou
viernes, 17 de abril del 2009 a las 23:15
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Cuerpo celeste (y fugaz) en Jaén

El paso de Lucía Etxebarria por la ciudad de Jaén ha sido breve, y sus seguidores han tenido que guardar sus preguntas y la firma de sus ejemplares para mejor ocasión. Al parecer un viaje accidentado y cinco puntos de sutura en el Hospital Reina Sofía de Córdoba, han estado a punto de frustrar su comparecencia ante un nutrido grupo de amantes de su literatura, letraheridos y curiosos en general. Lucía ha lucido gafas negras, aquejada de una alergia fotofóbica y advirtió que si soltaba alguna inconveniencia sería debido al atontamiento producido por el Valium, inoculado en el mismo hospital.

Sin embargo las opiniones vertidas en su sucinta charla no han estado exentas de enjundia. Etxebarria se ha definido como una persona normal, que hace sus compras en Día %. Su apariencia provocadora no puede ocultar una timidez casi enfermiza en mostrase delante de la gente, pero parecía predestinada a ello, debido a su memoria fotográfica, que la hacía idónea para aprenderse desde pequeña las obras de teatro que representaban en su colegio. Eso da de ella una imagen un tanto displicente, que no se corresponde con la realidad.

Sigue siendo tímida, pero al ser una figura bastante conocida en los medios de comunicación debido a diversas circunstancias (televisivas al principio; luego más estrictamente literarias y en el más amplio sentido de la palabra: premios, promociones, apoyo editorial), sus opiniones también han acabado por serlo, en buena medida por la gran cantidad de entrevistas que se ve obligada a afrontar alguien que ha ganado premios tan importantes como el Nadal, Primavera de Novela o el Planeta (Un milagro en equilibrio). Lo cierto es que se ha convertido en una figura polémica, y es bien sabido que la polémica se difunde rápido y se vende bien.

Por su actitud en las entrevistas, su reacción a las críticas, su manera de conducirse y comportarse se ha hecho más visible, a pesar de que todo ello es secundario: lo importante es que Lucía Etxebarria cuenta con una plataforma muy sólida y conspicua, compuesta por el apoyo editorial, la escritura en varios medios y los premios, desde la que lanzar sus ideas sobre el mundo. Lo que ha hecho, y al parecer muy a su pesar, que aparezca como un personaje provocador y unido al feminismo.

El rol de escritora le ha llegado de forma inopinada cuando ganó el premio Nadal 1998 al que se presentó con Beatriz y los cuerpos celestes, más que nada por dar una sorpresa a su padre. Dicho premio supuso un éxito editorial, pero no siempre es así. Hay premios importantes que son pronto olvidados después de vender unos pocos ejemplares, como pasa con el propio Nadal de 1997 y 1999. ¿Quién, por ejemplo, recuerda las obras de Carlos Cañeque y Gustavo Martín Garzo, ganadoras respectivas del premio en dichos años?

Es abiertamente crítica con la prensa, a pesar de su formación periodística. Hay temas tabú intocables, como el Rey o la familia real, aunque ha encontrado una vía humorística para evitar la censura más o menos velada y es curiosamente en la columna que mantiene en una publicación gratuita como ADN donde puede expresarse con más libertad, casi siempre apelando al humor. Intenta que su estilo sea desenfadado y cercano, sin el academicismo de su compañero de espacio Andrés Trapiello, más propio de la Revista de Occidente que de un suplemento semanal. 

Es fácil estar de acuerdo con ella cuando critica la adulteración que se hace del mundo que nos rodea a través de la publicidad, lo que provoca la exaltación de lacras de nuestro tiempo que dan lugar a verdaderas pandemias, como la anorexia. La gente, sobre todo las púberes y prepúberes, ansía imitar unos cánones de belleza que se nos presentan como paradigmas a seguir, sin caer en la cuenta de que se recurre a modelos poco corrientes, practicamente imposibles de ver por la calle. Por si fuera poco, todo lo que no sale en televisión no tiene importancia: a ella misma le atribuyeron haber dicho que la única palabra en castellano con las cinco vocales era "murciélago" y, sin referirse expresamente, a las acusaciones de plagio que se vertieran sobre ella. Poco importa que haya explicado por activa y por pasiva que se trataba de infundios: la calumnia y el libelo son como una enorme mancha de aceite que no es posible limpiar del todo. 

Contempla el fenómeno Internet, como una revolución semejante a lo que supuso la invención de la imprenta en el siglo XV, y que ha supuesto la confirmación de la aldea global, que ya atisbara el macluhanismo de los 60. El fenómeno ha pillado a contrapelo a las editoriales que intentan mantener su modelo de negocio, pero el futuro es tremendamente incierto y lo contempla con pesimismo. Los libros de papel, los periódicos impresos terminarán por ser reliquias del pasado, como ha pasado con la industria musical y discográfica.

Se ha declarado más lectora de ensayo que de literatura propiamente dicha y, basándose en una obra del sociólogo polaco Zygmunt Bauman, La modernidad líquida, piensa que todo lo que nos rodea se hace volátil, precario, acrecienta la sensación de incertidumbre y de soledad, la agresividad en todos los niveles, una ansiedad insaciable que sólo podemos aplacar en la única área que queda en nuestras manos: la seguridad. Nos afanamos en buscar soluciones biográficas, individuales, a problemas que parece que ya no pueden tener soluciones generales.

Hoy disponemos de plataformas sociales en Internet, tipo Facebook, donde al parecer podemos disponer de miles de amigos. Pero todo es virtual y muchas veces mentiroso. Las relaciones de proximidad son precarias y casi siempre inexistentes. Se ha perdido el contacto físico de las personas con las personas. Y tal aseveración es válida para explicar el deseo de tantos y tantas jóvenes por tener sus cinco minutos de gloria aunque sea en un cutre programa televisivo, en gran parte debido a que no han recibido la proximidad de sus padres, quizá residentes en una ciudad dormitorio y que no han podido prestarles ni la comunicación ni la atención debidas. Es paradójico ver niños saharauis a los que les falta lo más elemental parecer más felices que los occidentales, precisamente porque no han perdido el contacto físico y cercano con sus padres y madres.  

 

****************

Dicho lo cual, y sin detenerse más tiempo en Jaén, Lucía Etxebarria continuó su viaje a Málaga. 

 

Corín Tellado. In memoriam

por Josillou
jueves, 16 de abril del 2009 a las 09:16
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Corín Tellado. In memoriam

Ni siquiera sabía que estuviera todavía viva. Su nombre se había diluido en mi memoria y ha vuelto ahora a mis recuerdos ante la noticia de su muerte a los 82 años. Creo haberla visto hace mucho tiempo en alguna entrevista por televisión para la que se prodigaba poco y lo que recuerdo es que era una mujer de una fuerte personalidad, de una gran inteligencia y de un genio muy vivo. Corín Tellado llenó toda una época con sus novelas de bolsillo, los bolsilibros Bruguera y los muchachos de entonces no nos explicábamos cómo era posible que con su sola pluma pudiera abastecer muchas colecciones periódicas de lo que se ha venido llamar subliteratura de quiosco, en principio escritas para modistillas o similares, pero que también alimentaban los sueños de varias generaciones de varones, aunque no se admitía con facilidad, cuando la ensalada de tiros de M. L. Estefanía se había cargado hasta al apuntador. Aunque parezca extraño, Corín Tellado no era una cursi y su romanticismo no era de los que destilan melaza.

Cuando los estudios u otras ocupaciones nos concedían una tregua, nos gustaba prescindir de los plúmbeos manuales y solazarnos con ese tipo de literatura masticable, que muchas veces nos llegaba en forma de librito manoseado, pringoso y viejísimo, a través de variopintos trueques. Y las novelas de Corín, puesto que la realidad quiosquera no ofrecía grandes estridencias eróticas y los sex-shop ni siquiera se conocían o sonaban a inventos de la NASA, tal era su cercanía y disponibilidad, escondían siempre un río profundo en el que la imaginación bien hormonada podía pescar peces excitantes.

Para ello Corín manejaba bien algunos tópicos de la religión del amor, como son la pasión saltabarreras (chica pobre se enamora de chico rico y viceversa alternativa) y el obstáculo como alimento del amor (dos a los que prohibían enamorarse o que por circunstancias de la vida les costaba medio centenar de páginas acabar juntos se obcecaban perdidamente). Los protagonistas eran siempre jóvenes. No podían pasar de la treintena so pena de que se los lectores soltaran, despavoridos, el engendro. Él tendría que siempre alto, guapo, de anchas espaldas y dotado de todas las virtudes "masculinas": fuerza, determinación, inteligencia y capacidad para poseer exuberantes cuentas bancarias. Ella sería siempre de una belleza inconmensurable, alta, delgada, pero de carnes firmes y bien dispuestas, al principio quizá un poco malcriada, pero que poco a poco iría entrando por la vereda por la que tendrán que transitar las mujeres virtuosas. El final sería el de boda, pero boda de las de antes, con su carga de amor eterno y degustación perdicera, con lo cual un lectorado poco exigente quedaba satisfecho y podía recrear la historia mientras "la contaba con sus palabras" a un público ingenuo.

Mi recuerdo más efusivo y respetuoso hacia una escritora, hoy practicamente olvidada, pero que en los duros años de la dictadura fue un verdadero fenómeno sociológico, que se dedicó a nutrir de ilusión a generaciones de jóvenes y no tan jóvenes y que, de alguna manera, fabricó personajes, no exentos de modernidad que no anduvieron faltos, a pesar de los pesares, de un punto de rebeldía.

 

Escribir un libro

por Josillou
domingo, 12 de abril del 2009 a las 11:57
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Libro viejo


 Crece el número de escritores que se atreven a presentar su libro, a pesar de que el mundo está ya lleno de libros que versan sobre los más atrabiliarios temas. No es difícil toparse con sociólogos de guardia que llenan voluminosos volúmenes (me gusta la redundancia) con estudios preñados de tablas y quesitos que tratan, pongo por caso, sobre temas tan “interesantes” como la influencia de la poesía de un bardo local en el retraso de los trenes, con pensadores dueños de sus particulares líos y cacaos mentales, con historiadores de brocha gorda que se convierten en exegetas de un pasado, sobado por generaciones de hermeneutas y críticos que han buscado denodadamente su enfoque particular, su toque de originalidad sobre el tema en cuestión, o biólogos de mercadillo que leyeron una tesis sobre la influencia de la lombriz roja en el cultivo de la pita en el estado mexicano de Veracruz.

Debe ser hermoso escribir un libro y sobre todo poder presentarlo sin sonrojo. Dejemos aparte lo estrictamente literario por lo que tiene de subjetivo y a los tratados filosóficos que aguantan mejor el paso del tiempo porque el ser humano ha cambiado muy poco en su esencia desde tiempos inmemoriales y, probablemente, porque a muy pocos les interesa perder su tiempo en refutar el mito de la caverna de Platón o los galimatías metafísicos de Spinoza o Kant. En el fondo, cualquier ensayo científico o histórico quedará anticuado, superado o refutado en los tiempos venideros. Cualquier biografía es un fantasma disecado. Cualquier autobiografía es un cadáver maquillado de manera patética. Cualquier libro de medicina actual provocará la carcajada de los médicos del futuro.

Y debe ser duro para un escritor encontrar su libro, al que sacrificó horas de trabajo inspirado o noches enteras de estéril vigilia, a la espera de la esquiva musa, yaciendo amontonado entre los saldos de El Corte Inglés, en alguna caseta de la feria del libro de ocasión, manoseado por un público semiágrafo que lo aparta con displicencia ante la mirada perdida de un casetero semiindocto, o expurgado de una biblioteca para la que nació ya muerto, en su féretro de papel encuadernado al que le faltó savia lectora.

Hay gente que cuenta su vida, a pesar de que, pienso, cualquier vida, vista desde fuera, no es más que la tragicomedia incoherente de un tipo que nace, que recorre caminos inconexos más o menos trazados y ornados de banalidad, que duerme en los lechos de la enfermedad y el amor, y que intenta sostener la estrella fragilísima de la felicidad, siempre a punto de desmoronarse y de caer como un confeti patético sobre los abismos de la desventura.

Ando a la caza del libro, de ese libro que a mi me gustaría escribir, pero que nunca escribiré. Tal libro sería, seguramente, el libro de las preguntas sin respuesta (o de las respuestas sin pregunta).

 

Alfonsín, luces y sombras

por Josillou
sábado, 04 de abril del 2009 a las 20:58
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Alfonsín, luces y sombras

 

Cuando muere alguien se convierte en la encarnación de todas las virtudes. ‘Era una gran persona, todos lo querían, un gran ser humano’, proclama un coro de voces. Parecen querer sugerir, aun de manera involuntaria, que si el muerto no hubiese sido bueno su deceso no sería de lamentar, cuando la realidad es que toda muerte entraña una pérdida y un dolor, por pequeño, por sordo que sea.

Me vienen al recuerdo los grandes titulares periodísticos de la guerra de las Malvinas de 1982, originada por un dictador militar que suscitó en el pueblo argentino un patriotismo de charanga y se lanzó de forma alocada a la reconquista de la integridad territorial, que es algo a lo que suelen apelar los dictadores para desviar la atención de los problemas más acuciantes. La consiguiente derrota y la dosis de escarnio que tuvo que soportar el pueblo argentino supusieron el fin de la dictadura de Galtieri y el advenimiento de elecciones presidenciales libres que dieron el poder a Raúl Alfonsín de la Unión Cívica Radical.

Me recordaba a don Manuel de la Cruz, el médico de familia de mi infancia, con sus ojos brillantes y su poblado bigote negro. Su muerte hace pocos días ha disparado una inevitable competencia de ditirambos. No soy quien para negarle a nadie sus méritos, pero en este caso en particular me gustaría apartarme del coro de ángeles para recordar un daño grande que, a mi juicio, Alfonsín le legó al pueblo argentino. Al hocicar ante las presiones militares, pactar con los genocidas entre bambalinas y regalarles la impunidad, permitió un retroceso atroz en la causa de los derechos humanos.

 Alfonsín propició una ley de punto final que disolvió la culpa de  furibundos asesinos y torturadores  en la sopa común de todos los argentinos, equiparando justos con pecadores.

Y todavía hizo algo incluso más peligroso. A pesar de haber sido consagrado por la mayoría de los votantes, en la hora de la crisis no confió en ellos. Prefirió negociar a espaldas de la gente, como un típico político de comité, en lugar de reclamar su apoyo cuando más necesario era. Desde entonces suena amarga la frase ‘Felices Pascuas’, que pronunció para enviar a sus incondicionales a casa, cuando habían acudido en masa a apoyarlo en la porfía con los genocidas.

La débil democracia argentina (débil por muchas razones además de por ésta) es más frágil aun desde que fijó en el imaginario de la gente que los gobernantes seducen a los votantes antes de votar y después, a los primeros vendavales, se bajan los pantalones delante de los otros poderes fácticos –el dinero y la fuerza- acomodándose a sus conveniencias. Eso no es democracia, es gobierno al mejor postor.

En la hora de la muerte de una personalidad como Alfonsín, no regatearé en el reconocimiento de sus méritos indudables, pero además de sumarme a las beatificaciones huecas, me gustaría hacerlo asimismo al recuerdo de las asignaturas que dejó pendientes.

 

Encuentro voluntariado digital

por Josillou
viernes, 03 de abril del 2009 a las 11:05
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Encuentro voluntariado digital

En IFEJA, Jaén, ha tenido lugar durante el último fin de semana de marzo el Encuentro Andaluz del Voluntariado Digital. La inauguración corrió a cargo de Francisco Vallejo, Consejero de Innovación, Ciencia y Empresa de la Junta de Andalucía. Todos los componentes de las distintas mesas redondas resaltaron la importante labor del voluntariado, que ponen su trabajo, sus conocimientos y su tiempo libre al servicio de los que todavía no han podido incorporarse al uso de las nuevas tecnologías.

Durante los dos días se han presentado interesantes ponencias destacando:

- Acceso al conocimiento y la brecha digital (Ismael Peña, profesor de la Universitat Oberta de Catalunya).

-  La exclusión social y el el papel del voluntariado en el acceso a la Sociadad de la Información  (Juan Sebastián Fernández Prados, profesor titular y director del Secretariado de Voluntariado y Cooperación, de la Universidad de Almería, y voluntario digital).

- Habilidades sociales para el voluntariado digital (Pilar Jericó, asesora de empresas en gestión de personas, conferenciante profesional y profesora en las Escuelas de Negocio Instituto de Empresa, ESADE y CEU).

- Motivación y solidaridad (Abelardo de la Rosa Díaz, Voluntario de la Red Provincial de Voluntariado "Lienzos", de Jaén.

Particularmente emotivas fueron las palabras de Antonio Liébana, usuario senior, presidente de la Asociación Volver a Nacer, y alcohólico reabilitado, para quien el introducirse en las técnicas digitales supusieron un sedante para su dependencia y consiguieron rescatarlo de la depresión y del suicidio. 

En la clausura se sacaron muchas conclusiones, si bien quedó flotando el agradecimiento hacia un colectivo intergeneracional de personas que han hecho de la solidaridad y el altruismo una forma de vida, y se abogó para que ese colectivo de personas siga creciendo en número, con el fin de que cada vez queden en nuestra Comunidad menos personas de alguna forma marginadas por las nuevas tecnologías del conocimento y la comunicación. 

 

Números y letras en los lápices

por Josillou
martes, 31 de marzo del 2009 a las 10:06
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Muchos lápices no indican de ninguna manera de qué tipo son, pero otros sí. ¿Qué significan, pues, esas letras y números que diferencian un lápiz de otro?

Los lápices son barritas de grafito mezclado con arcilla en diferentes proporciones, dotados de una cubierta de madera. Dependiendo de la proporción de la mezcla el trazo es diferente, así que se obtienen diferentes resultados si se usa un lápiz de un tipo u otro a la hora de dibujar.

Cuanto menos grafito contengan más claro y duro será el trazo. La ventaja es que no emborronan y que el trazo es nítido, por lo que son apreciados en dibujo técnico. La desventaja es que deja marca en el papel si se aprieta en demasía. Se distinguen con la letra H (por Hard).

Cuanto más grafito contengan más oscuro y suave será el trazo. La ventaja es que produce tonalidades oscuras muy bellas y permite el difuminado, por lo que son apreciados en dibujo artístico. La desventaja es que hay que ir con cuidado para no emborronar y que no define con claridad. Se distinguen con la letra B (por Black).

A la letra la acompaña un número que indica el grado de dureza o de oscuridad, cuanto mayor es el número más acusado es el efecto. Así un 9H es más duro que un 2H y un 8B más oscuro que un 3B. El lápiz normal y corriente de escritura es HB (Hard-Black) en el punto medio de la escala conteniendo un 68% de grafito.

Este sistema de gradación se originó en Europa y se utiliza en la mayor parte del mundo, pero no así en Estados Unidos. Allí se utilizan números. La equivalencia es la siguiente: 1=B, 2=HB, 2 1/2=F, 3=H, 4=2H. Muchos lápices (como el de la fotografía) utilizan ambos métodos de clasificación.

 Nota 1: Un lápiz muy duro, como un 9H, tiene sólo un 41% de grafito, mientras que uno muy negro, como un 8B, tiene un 90%. Todos los lápices modernos tienen alrededor de un 5% de cera, que se utiliza par tapar los poros de la mezcla y dar mayor uniformidad al trazo.

Nota 2: La madera de los lápices de calidad es enebro o cedro.

 

Un viaje por Jaén (Principios del XIX)

por Josillou
domingo, 29 de marzo del 2009 a las 21:24
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Transcribo alguno de los fragmentos de un curioso libro de viajes localizable digitalmente en la Biblioteca Digital de Andalucía. Tras cruzar en barco el Guadalquivir antes de Mengíbar, el viajero, Nicolás de la Cruz, llegaba a Jaén:


“Llegamos á Jaen, ó sea á la antigua Aurigi ú Oringe.
Esta ciudad conquistada por el Jaen: su Sto. Rei D. Fernando en 1246 local se halla situada al pie del monte Jabalcuz: es bastante escarpado y produce un marmol negro de que hacen uso en varias de sus obras. Su población será de doce mil habitantes: tiene diez parroquias. La antigua poblacion estaba hacia la parte alta: despues la nueva ha descendido hacia abaxo: ella forma una especie de semi-circulo. En el un extremo se ven trozos de su antiguo muro, y en la cima un castillo arruinado. Tiene dos calles regulares, las demas son tortuosas y con descensos y repechos. La plaza principal tiene una fuente de excelente agua. (…)
En Jaen naciò D. Luis Cabeza de Vaca Obispo de Canaria, Salamanca y Palencia, maestro del Emperador Carlos V. Tambien han florecido los medicos Alfonso Freilas que escribió sobre los contagios, y Juan de Viana autor de un tratado de pestes, sus causas y su curación. En las artes han tenido nombre Sebastian Martinez, ya citado, que nacio en 1602 y fue pintor de Felipe IV: Manuel Molina que estuvo en Roma el qual nació en Jaen en 1614 y murió de lego franciscano en 1677: era inferior á Martinez en su profesion. Un Juan de Aranda se hacia honor en la escultura en el siglo XVI.
Segun parece Jaen no tiene paseos ni diversiones. No obstante goza deliciosas vistas. Por su situación debe ser pais de muchos vientos. Su territorio vecino tampoco es abundante de cosechas, asi no es la ciudad mui rica. (….)”

¿Han pasado dos siglos? Hoy mismo me comentaban unos transeúntes con los que trabé cierta amistad lo triste que resulta Jaén en fines de semana y veranos en que la gente abandona en masa la ciudad o se refugia en sus domicilios o guaridas.

 


 

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Comentarios

Úbeda subterránea (lerna)
Volveré con mas tiempo a ver los videos. Las imágenes son impresionantes.. Lo dicho,,,,luego vuelvo...(06 nov)
Palabras postreras (lerna)
,,,,,,,,,,,...(04 nov)
Arte efímero (arlequini)
precioso amigo, como siempre....(04 nov)
Palabras postreras (arlequini)
Como siempre amigo, tus posts no tienen desperdicio.  Con la muerte hemos topado, querido Sancho. ......(04 nov)
Arte efímero (eclipse)
...(04 nov)

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