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Maruja Torres: esperadme en el cielo

por Josillou
viernes, 01 de mayo del 2009 a las 08:48
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Maruja Torres y componentes del Club de Lectura

Nada que ver con Lucía Etxebarria. Maruja Torres (Barcelona, 1943) no se mostró ni altanera ni distante ni exhibió, como la primera, ningún reparo ni animadversión a relacionarse con el “vil populacho”. Todo lo contrario: hizo gala de un gran sentido del humor, al conseguir que su charla con el redactor de Diario Jaén, José Manuel Serrano Alba y con los asistentes a la presentación en Jaén de su novela Esperadme en el cielo, ganadora del último Nadal, estuviera salpicada de gracejo incluso en los momentos más comprometidos.

 Maruja Torres, resignada a envejecer y de alguna manera amputada por la pérdida de sus grandes amigos Terenci Moix y Manuel Vázquez Montalbán, personajes centrales de su novela, ha querido hacerlo en Beirut, donde ha fijado su residencia, y que considera la ciudad en la que se sintió más razonablemente feliz en sus tiempos de reportera. A pesar de la azarosa vida de un Líbano, otrora conocido como la Suiza de Oriente Próximo, y donde las diversas facciones de un conflicto civil hacen su propia guerra, Maruja Torres dice sentirse tranquila y, salvo con algún que otro tropiezo con milicianos de uno u otro signo, no se ha sentido molestada. Ha querido alejarse de su Barcelona natal, muy diferente hoy de aquella del Barrio Chino (hoy El Raval) donde pasó su infancia, y que a pesar de su urbanismo caótico era, a su juicio, una ciudad más abierta y habitable. 

Cuando habló de periodismo, se hizo eco del cambio espectacular que han sufrido los medios de comunicación, hoy dirigidos por economistas, que hacen del ahorro de costes el hilo conductor de sus actuaciones. El ahorro de costes ha esquilmado al reporterismo de todo halo romántico y ha hecho que prácticamente se haya prescindido del enviado especial a la zona caliente de turno. No es raro encontrar a veteranos reporteros, que lo saben todo acerca de los avatares de una determinada región del mundo, prejubilados y forzosamente inactivos con poco más de 50 años. Algunos han tenido que volcar sus conocimientos sobre un blog. 

Para Maruja Torres, el blog es una forma de prostitución del periodismo, donde se destroza el idioma con escritos infectos…”bien podemos decretar que navegamos entre las ruinas de determinadas inteligencias”, dijo parafraseando una de sus columnas. “…Si un día entran en colisión, no vamos a necesitar el Apocalipsis. Implosionaremos por una saturación de fuentes o una congestión de párrafos a glosar eso, los escombros de las mentes de los bloggers y muchas de sus miserias”. 

Se mostró de acuerdo con que el nuevo columnismo no ha tomado un relevo eficiente de los columnistas desaparecidos. Se escribe una opinión mucho menos literaria, se acude recurrentemente a temas manoseados y trillados sin aportar nuevos cauces y se recurre en demasía a temas "del corazón o del hígado". 

Manifiesta no sentirse particularmente impresionada por los problemas que crean los políticos nacionalistas respecto al ninguneo de escritores que realizan su labor en la lengua no vernácula. Llegan a rayar en la estupidez diversas actitudes por parte de los dirigentes de la Generalitat catalana, haciendo doblajes y traducciones al catalán, innecesarias en la práctica para una sociedad bilingüe que puede utilizar sin problemas ambas lenguas. Se le antoja baldío, por ejemplo, que haya que traducir al catalán una obra como “Fulgor y muerte de Joaquín Murieta”, de Pablo Neruda y que hizo el grupo Teatre Lliure en 1982, cuando todo el mundo podría entenderla en su lengua original.

 El problema, empero, no está en el público en general, sino en los dirigentes nacionalistas, sean del pujolismo e del Tripartito, que han hipertrofiado un problema inexistente a nivel de calle. La gente que se acerca con un ejemplar de sus libros para su firma, puede ir hablando catalán pero lo han leído en castellano. Sigue sintiéndose una charnega y se muestra orgullosa de su ascendencia murciana. Y no concede mayor importancia al hecho que los organismos oficiales catalanes no hayan llevado su obra a la feria del libro de Frankfurt, cuando tampoco lo han sido las de enormes escritores catalanes que escriben en castellano, como Eduardo Mendoza y Juan Marsé. 

En su despedida, Maruja Torres demostró su enorme cercanía hacia el público que se acercaba llevando ejemplares de sus libros, que firmó haciendo gala de una gran simpatía. 

 

El GPS

por Josillou
miércoles, 29 de abril del 2009 a las 23:34
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Las siglas GPS significan Global Position System, ‘Sistema de Posicionamiento Global’. Es un sistema que permite conocer la posición de algo o alguien en cualquier lugar del mundo con una gran precisión. Este sistema fue desarrollado, instalado y operado por el Departamento de Defensa de EEUU.

Antiguamente, nuestros antepasados se guiaban por la posición del Sol durante el día y por la estrella Polar por las noches, cargaban cartas y mapas de navegación y deducían su posición basándose en el uso de la brújula y el sextante. En la actualidad, nosotros solamente necesitamos un pequeño aparato de precio asequible con GPS integrado, para conocer exactamente nuestra posición en cualquier parte del mundo.

Pero… ¿cómo funciona el GPS? ¿por qué sabe dónde nos encontramos?

El funcionamiento del GPS se basa en una red de satélites formada por 24 unidades en órbitas sincronizadas alrededor del globo terráqueo, tal como se aprecia en la imagen. Así, cualquier punto del globo está “cubierto” por varios satélites.

Para situar una posición, el GPS se basa en la triangulación, un principio matemático que puede determinar la posición exacta de un punto conociendo las distancias de éste a otros tres puntos de ubicación conocida. Para ello solo hay que trazar tres circunferencias imaginarias con centro en los puntos conocidos y cuyos radios coincidan con la distancia del punto a determinar. Las tres circunferencias se cortan en un único punto: la posición a determinar.

Así pues, en teoría, solamente es necesario conocer la posición de tres satélites (y su distancia al aparato receptor de GPS) para poder calcular nuestra posición. Esto parece fácil, pero su aplicación supone bastantes inconvenientes, entre los que el económico no es el menor. Pero todo se soluciona con la inclusión de la medición de un cuarto satélite y algunos cálculos correctivos.

Ahora bien… ¿cómo medimos la distancia de nuestro receptor a los satélites?

La distancia a un satélite se determina comparando el tiempo que tarda una señal de radio, que éste emite, en alcanzar nuestro receptor de GPS, con la misma señal generada en el mismo instante por nuestro receptor. El retardo existente entre ambas determina el tiempo que la primera tardó en llegar. Ai ahora multiplicamos dicho valor por la velocidad de la luz obtendremos la distancia al satélite.

Pero no solamente es necesario conocer la distancia al satélite, también se debe conocer su posición, puesto que podría estar a la misma distancia desde diferentes posiciones invalidando el cálculo. Por ello los satélites se mantienen en órbitas definidas, regulares y predecibles a unos 20.000 km de altura, según un patrón que reconocen los receptores de GPS, que también reciben las eventuales correcciones de rumbo por sutiles desviaciones por evolución orbital.

La atmósfera interfiere en el tiempo de llegada de la señal desde los satélites. Una señal de GPS pasa a través de partículas cargadas en su paso por la ionosfera y luego pasa a través de vapor de agua en la troposfera, perdiendo algo de velocidad. Y lo hace de manera desigual dependiendo de la densidad de estas partículas en esa parte del mundo. Así se crea el mismo efecto que un error de precisión en los relojes a la hora de sincronizar las señales de radio.

Pero ello se arregla con la inclusión de la medición a un cuarto satélite. Cualquier error debido a la sincronización de las señales (los satélites poseen un reloj atómico, pero los receptores de GPS no) o a los factores atmosféricos afectaría a las tres medidas por igual, pudiendo dar un resultado erróneo. Si el error se ha producido, la cuarta señal no coincidirá con tal punto. Entonces, el receptor de GPS realiza un cálculo averiguando qué factor correctivo aplicado a las cuatro mediciones las hace coincidir en el mismo punto. Y una vez lo ha hallado lo aplica, obteniendo así la posición correcta.  

Notas:

- Los GPS actuales pueden fijar la posición con un margen de error de unos 15 a 20 m. Cuando es necesaria una mayor precisión —como en el aterrizaje en un aeropuerto— se usa el GPS diferencial, que consta de una señal adicional transmitida desde tierra y con un alcance de unos 200 km.

- La Unión Europea está desarrollando su propio sistema de posicionamiento por satélite llamado Galileo.

En realidad la red consta de 27 satélites: 24 operativos y 3 de respaldo.

 

Preludios del desamor

por Josillou
martes, 28 de abril del 2009 a las 09:48
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Aparece como la gota que recorre el borde del tubo antes de caer. Al principio se percibe como una mezcla de desencuentros, hasta que empezamos a sentirlo como una puñalada de pesadumbre que se clava en nuestros huesos, un aguijón que crece hasta la asfixia de la convivencia, a medida que crecen los equívocos. Hasta que llega el día en que te encuentras solo en tu soledad, aterido en la inmensa planicie donde las almas se ven pero no se atreven a tocarse, porque las miradas son dubitativas y los paraísos empiezan a desleírse en infiernos donde los prometeos desfallecen, donde nuestro antiguo y frenético cariño yace moribundo sin escuchar voces que, cual lázaro, le haga auparse sobre sus pavesas. Pasan los días, los meses y el fin entrevisto, se manifiesta. Haciendo acopio de nuevas identidades rehacemos otra espera, otro caldo caliente, otro lecho domesticado en su obstinación de reclamar compañía.

Es el largo periodo del desamor, lamemos nuestras torpezas y las susurramos con alambicado argumento a un oído paciente que se preste a participar de nuestra desventura.

Hasta que aparece un hilo de sensualidad, de pan tierno y tostado, el signo que remueve nuestra monomanía a tiempo completo, por buscar la unión a un latido diferente, a un calor húmedo, arcaico, tan temido por la incertidumbre de si acabará en aburimiento o depresión. El sendero que se nos ofrece no se hizo para cobardes. Nos clama frescura, risas, juegos y proyectos. A partir de aquí nada será seguro. Cualquiera sirve para presidir los alegrías pero hay que permanecer fuertemente erguido sobre nuestras raíces para que el miedo no nos lleve al desfallecimiento.

 

Suicidio y honor

por Josillou
domingo, 26 de abril del 2009 a las 20:48
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Suicidio y honor

¿Quién no ha pensado alguna vez en el suicidio en momentos de negra desesperanza? ¿Cómo lo llevaría a cabo de una forma lo menos traumática posible? Creo no equivocarme al pensar que todos alguna vez hemos rumiado el deseo de acabar con todo. Sucede que cada día amanece y se ve de distinta manera lo que el día anterior era un conjunto de oscuros presagios.

Durante el crack de 1929 y más concretamente durante los días que siguieron al ya conocido Viernes Negro era extraño el día en el que los neoyorquinos o londinenses no se despertaban con el anuncio de un nuevo suicidio o de alguna muerte violenta relacionada con el desplome bursátil, la quiebra de empresas o el arruinamiento de miles de familias. Eran muchos los especuladores que se tiraban por la ventana, se daban un tiro en un callejón oculto o se tomaban una sobredosis de barbitúricos. Tal fue la magnitud de estos hechos que algunos periódicos sensacionalistas aguardaban con ansiedad y morbo el nuevo suicidio e incluso hacían quinielas sobre quienes serían las próximas víctimas y en qué lugar se producirían.

La prensa más amarilla de la época se refería a veces con cierta frivolidad y truculencia a la dificultad que a veces tenían los ciudadanos en algunas calles, ante la necesidad de ir esquivando los cadáveres que dejaba la adversa coyuntura económica.

El paso del tiempo y el avance social también ha hecho cambiar el sentido del honor y la forma de vivir las crisis. La hecatombe financiera que vive el Planeta desde que en 2007 se revelaran los desatinos hipotecarios realizados en torno a las subprime apenas ha dado hasta el momento imágenes tan dramáticas como las del 29. Más bien al contrario. En los últimos meses, la opinión pública ha conocido con perplejidad como algunos de los altos directivos que desencadenaron este cataclismo económico cobraban grandes primas económicas o dilapidaban los fondos públicos otorgados a sus empresas por los gobiernos. El más paradigmático fue el de los ejecutivos de la aseguradora estadounidense AIG, que se gastaron millones de dólares en juergas y celebraciones mientras el mundo asistía atónito al derrumbe del modelo capitalista.

Luego, algunos de estos directivos culpables trataron de lavar su imagen devolviendo parte de las primas cobradas, especialmente tras el ultimátum dado por algunos dirigentes como Obama. Otros banqueros británicos han pedido perdón por sus desmanes.

El anuncio del hallazgo del cuerpo sin vida del vicepresidente de la firma hipotecaria estadounidense Freddie Mac da dado un vuelco a esta situación. Se trata de la primera vez que uno de los protagonistas de la crisis subprime apela al honor y paga el más alto precio por sus desaguisados financieros.

Hasta la fecha, los únicos suicidios conocidos eran los de destacados inversores, que tomaban la drástica decisión tras sufrir pérdidas gigantescas en sus patrimonios. Este fue el caso del multimillonario alemán Adolf Merckle, que se arrojó el pasado mes de enero a las vías del tren, asediado por los problemas financieros y las dificultades para mantener a flote su imperio.

Semanas antes, el financiero francés Thierry de la Villehuchet, cofundador de la firma Access International, tomó una decisión similar. Se quitó la vida en su oficina de Nueva York tras haber perdido más de mil millones de euros de sus clientes a través de Bernard Madoff. Un caso aún más sórdido. Un hombre de 45 años que residía en Los Ángeles (EEUU), que estaba agobiado por sus problemas financieros, mató a su esposa, a sus tres hijos y a su suegra antes de suicidarse.

Es posible que, como ocurrió en el crack del 29 con la prensa más sensacionalista, muchos ciudadanos de a pie sientan indiferencia y en algunos casos cierto regocijo por estas muertes. Sin embargo, la antipatía y odio generada entre la opinión pública mundial por esta casta de financieros desaprensivos e irresponsables no debe hacer olvidar el verdadero problema de fondo: la necesidad de que los organismos reguladores cumplan su cometido y pongan freno a la ambición desmedida en las burbujas, ya sean hipotecarias, de las firmas puntocom, o, como en el pasado, de los tulipanes.

 

Día del libro y Machado

por Josillou
viernes, 24 de abril del 2009 a las 11:26
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Celeste Ortega lee un poema de Machado

Siempre volvemos a lo que nos emocionó en nuestra juventud. Lo que un día ya lejano fue fuente de inquietudes, acude recurrentemente a estremecernos, se trate de música, de cine o de literatura. Cuando tus ojos empiezan a abrirse al mundo oteas, percibes y asimilas lo que ya no te abandonará el resto de tu existencia consciente, y llevarás contigo como un oasis plegable, al que recurrirás para vivir nuevos momentos de encantamiento.

Conocíamos a don Antonio desde la niñez, pero cuando de verdad empezó a hablarnos al corazón fue a través de sus poemas musicados e interpretados por Serrat, cuando no era raro montar en cualquier cochera con tocadiscos, reuniones (no me gusta ni guateque ni party) en que se charlaba, se fumaba y se bebía de garrafón.

Aprendimos a espigar en sus versos y conocer personajes de una España pretérita, pero que se aparecían como actores mudos “animados ante el azar prohibido”, podíamos imaginar la figura de un liberal de capa, leontina y cordobés color de caramelo, en contraposición al “pobre aliño indumentario” del poeta. Aprendimos a amar a sus santos laicos, adoptándolos como propios y a colonizar sus paisajes, la planicie castellana, la curva de ballesta del Duero, el “mar de olivos” que se divisa desde Baeza.

Aparentemente Antonio Machado no es un poeta complejo, pero el profesor de la Universidad de Jaén Rafael Alarcón, estudioso de su obra y autor de numerosas publicaciones sobre poesía española del siglo XX, revelaba en una breve exposición que la obra de Machado sorprende siempre cuando se acude a su relectura, y siempre es posible encontrar aspectos no descubiertos precedentemente. Hizo hincapié en el simbolismo que destilan sus primeras obras, para pasar después a un modernismo propio, sin abjurar, por supuesto, de forma radical de presupuestos simbolistas, justo al contrario que la generalidad de los escritores de su momento.

 

 Como el Maestro, ligeros de equipaje, aunque rezumando éxtasis después de escuchar la lectura que se hizo de sus poemas por personajes destacados del Jaén cultural, bajo la noche primaveral de abril y sobre las verdes praderas del Bulevar, despedimos este día del libro contemplando el despliegue de medios que hizo Ittakus para animar a la lectura, y que terminó con una bella peli, preñada de símbolos.

 

La búsqueda del estilo

por Josillou
jueves, 23 de abril del 2009 a las 09:02
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No existen dogmas en literatura, pero sí límites: los que impone el buen gusto. No debemos llevarnos por exigencias radicales prácticamente incumplibles y que llevan a la composición a un formalismo de cartón piedra, ni el abandono a una recurrencia estereotipada y previsible. Quedémonos en un término medio e intentemos conseguir un lenguaje fresco, libre de corsés, procuremos “dar cuerpo a la esencia secreta de las cosas, sin limitarnos a copiar su apariencia” en palabras de Aristóteles.

Lo que convence es lo innovador, lo que extraña, lo que abre sus puertas a lo no experimentado si es que llegan a descubrirse fórmulas no usadas, que estimulan la fantasía del lector, transportándolo lejos de lugares trillados y de la realidad ingrata y monótona. Lo cual no significa que haya que menospreciar ciertas creaciones liminales entre lo literario y lo poético, lo creativo y lo lexicalizado o la poesía tradicional, que se manifiesta en versos de intención satírica o poética, como una vez fue vista por el pueblo llano. 

Hoy la poesía y la literatura en general se desenvuelven por caminos más libres que en otro momento del pasado. Tras deglutir y asimilar muchos experimentos y vanguardias nacidas  a lo largo del tiempo con intención de erigirse en brújula marcadora del rumbo zigzagueante, el estilo literario es algo elástico, solo sostenido por el gusto lector. Es casi impensable escribir actualmente poesía constreñida en normas métricas anticuadas. Muchas veces es posible encontrar poesía en textos escritos en prosa, que transmiten emoción y, sin embargo, hay composiciones versificadas que dicen muy poco.

El escritor debe realizar una travesía por los mares de la imaginación para colonizar, como un robinsón, la isla de los hallazgos expresivos. Parece que lo irreal e imposible nos acucie por encima de una experiencia amasada con anécdotas desteñidas. Es como una claraboya abierta en el habitáculo que nos aprisiona y por cuyo retazo de cielo vemos pasar aves maravillosas que nos consuelan de tantas sombras sucias y repetidas cada día.

A aquellos que luchan por un estilo, por conseguir el verso deslumbrante y que son preteridos por por la vieja guardia de la República de las Letras me resta decirles, si les sirve de consuelo, que el tiempo irá levigando lo verdadero de lo espurio. 

 

Cuerpo celeste (y fugaz) en Jaén

por Josillou
viernes, 17 de abril del 2009 a las 23:15
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Cuerpo celeste (y fugaz) en Jaén

El paso de Lucía Etxebarria por la ciudad de Jaén ha sido breve, y sus seguidores han tenido que guardar sus preguntas y la firma de sus ejemplares para mejor ocasión. Al parecer un viaje accidentado y cinco puntos de sutura en el Hospital Reina Sofía de Córdoba, han estado a punto de frustrar su comparecencia ante un nutrido grupo de amantes de su literatura, letraheridos y curiosos en general. Lucía ha lucido gafas negras, aquejada de una alergia fotofóbica y advirtió que si soltaba alguna inconveniencia sería debido al atontamiento producido por el Valium, inoculado en el mismo hospital.

Sin embargo las opiniones vertidas en su sucinta charla no han estado exentas de enjundia. Etxebarria se ha definido como una persona normal, que hace sus compras en Día %. Su apariencia provocadora no puede ocultar una timidez casi enfermiza en mostrase delante de la gente, pero parecía predestinada a ello, debido a su memoria fotográfica, que la hacía idónea para aprenderse desde pequeña las obras de teatro que representaban en su colegio. Eso da de ella una imagen un tanto displicente, que no se corresponde con la realidad.

Sigue siendo tímida, pero al ser una figura bastante conocida en los medios de comunicación debido a diversas circunstancias (televisivas al principio; luego más estrictamente literarias y en el más amplio sentido de la palabra: premios, promociones, apoyo editorial), sus opiniones también han acabado por serlo, en buena medida por la gran cantidad de entrevistas que se ve obligada a afrontar alguien que ha ganado premios tan importantes como el Nadal, Primavera de Novela o el Planeta (Un milagro en equilibrio). Lo cierto es que se ha convertido en una figura polémica, y es bien sabido que la polémica se difunde rápido y se vende bien.

Por su actitud en las entrevistas, su reacción a las críticas, su manera de conducirse y comportarse se ha hecho más visible, a pesar de que todo ello es secundario: lo importante es que Lucía Etxebarria cuenta con una plataforma muy sólida y conspicua, compuesta por el apoyo editorial, la escritura en varios medios y los premios, desde la que lanzar sus ideas sobre el mundo. Lo que ha hecho, y al parecer muy a su pesar, que aparezca como un personaje provocador y unido al feminismo.

El rol de escritora le ha llegado de forma inopinada cuando ganó el premio Nadal 1998 al que se presentó con Beatriz y los cuerpos celestes, más que nada por dar una sorpresa a su padre. Dicho premio supuso un éxito editorial, pero no siempre es así. Hay premios importantes que son pronto olvidados después de vender unos pocos ejemplares, como pasa con el propio Nadal de 1997 y 1999. ¿Quién, por ejemplo, recuerda las obras de Carlos Cañeque y Gustavo Martín Garzo, ganadoras respectivas del premio en dichos años?

Es abiertamente crítica con la prensa, a pesar de su formación periodística. Hay temas tabú intocables, como el Rey o la familia real, aunque ha encontrado una vía humorística para evitar la censura más o menos velada y es curiosamente en la columna que mantiene en una publicación gratuita como ADN donde puede expresarse con más libertad, casi siempre apelando al humor. Intenta que su estilo sea desenfadado y cercano, sin el academicismo de su compañero de espacio Andrés Trapiello, más propio de la Revista de Occidente que de un suplemento semanal. 

Es fácil estar de acuerdo con ella cuando critica la adulteración que se hace del mundo que nos rodea a través de la publicidad, lo que provoca la exaltación de lacras de nuestro tiempo que dan lugar a verdaderas pandemias, como la anorexia. La gente, sobre todo las púberes y prepúberes, ansía imitar unos cánones de belleza que se nos presentan como paradigmas a seguir, sin caer en la cuenta de que se recurre a modelos poco corrientes, practicamente imposibles de ver por la calle. Por si fuera poco, todo lo que no sale en televisión no tiene importancia: a ella misma le atribuyeron haber dicho que la única palabra en castellano con las cinco vocales era "murciélago" y, sin referirse expresamente, a las acusaciones de plagio que se vertieran sobre ella. Poco importa que haya explicado por activa y por pasiva que se trataba de infundios: la calumnia y el libelo son como una enorme mancha de aceite que no es posible limpiar del todo. 

Contempla el fenómeno Internet, como una revolución semejante a lo que supuso la invención de la imprenta en el siglo XV, y que ha supuesto la confirmación de la aldea global, que ya atisbara el macluhanismo de los 60. El fenómeno ha pillado a contrapelo a las editoriales que intentan mantener su modelo de negocio, pero el futuro es tremendamente incierto y lo contempla con pesimismo. Los libros de papel, los periódicos impresos terminarán por ser reliquias del pasado, como ha pasado con la industria musical y discográfica.

Se ha declarado más lectora de ensayo que de literatura propiamente dicha y, basándose en una obra del sociólogo polaco Zygmunt Bauman, La modernidad líquida, piensa que todo lo que nos rodea se hace volátil, precario, acrecienta la sensación de incertidumbre y de soledad, la agresividad en todos los niveles, una ansiedad insaciable que sólo podemos aplacar en la única área que queda en nuestras manos: la seguridad. Nos afanamos en buscar soluciones biográficas, individuales, a problemas que parece que ya no pueden tener soluciones generales.

Hoy disponemos de plataformas sociales en Internet, tipo Facebook, donde al parecer podemos disponer de miles de amigos. Pero todo es virtual y muchas veces mentiroso. Las relaciones de proximidad son precarias y casi siempre inexistentes. Se ha perdido el contacto físico de las personas con las personas. Y tal aseveración es válida para explicar el deseo de tantos y tantas jóvenes por tener sus cinco minutos de gloria aunque sea en un cutre programa televisivo, en gran parte debido a que no han recibido la proximidad de sus padres, quizá residentes en una ciudad dormitorio y que no han podido prestarles ni la comunicación ni la atención debidas. Es paradójico ver niños saharauis a los que les falta lo más elemental parecer más felices que los occidentales, precisamente porque no han perdido el contacto físico y cercano con sus padres y madres.  

 

****************

Dicho lo cual, y sin detenerse más tiempo en Jaén, Lucía Etxebarria continuó su viaje a Málaga. 

 

Corín Tellado. In memoriam

por Josillou
jueves, 16 de abril del 2009 a las 09:16
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Corín Tellado. In memoriam

Ni siquiera sabía que estuviera todavía viva. Su nombre se había diluido en mi memoria y ha vuelto ahora a mis recuerdos ante la noticia de su muerte a los 82 años. Creo haberla visto hace mucho tiempo en alguna entrevista por televisión para la que se prodigaba poco y lo que recuerdo es que era una mujer de una fuerte personalidad, de una gran inteligencia y de un genio muy vivo. Corín Tellado llenó toda una época con sus novelas de bolsillo, los bolsilibros Bruguera y los muchachos de entonces no nos explicábamos cómo era posible que con su sola pluma pudiera abastecer muchas colecciones periódicas de lo que se ha venido llamar subliteratura de quiosco, en principio escritas para modistillas o similares, pero que también alimentaban los sueños de varias generaciones de varones, aunque no se admitía con facilidad, cuando la ensalada de tiros de M. L. Estefanía se había cargado hasta al apuntador. Aunque parezca extraño, Corín Tellado no era una cursi y su romanticismo no era de los que destilan melaza.

Cuando los estudios u otras ocupaciones nos concedían una tregua, nos gustaba prescindir de los plúmbeos manuales y solazarnos con ese tipo de literatura masticable, que muchas veces nos llegaba en forma de librito manoseado, pringoso y viejísimo, a través de variopintos trueques. Y las novelas de Corín, puesto que la realidad quiosquera no ofrecía grandes estridencias eróticas y los sex-shop ni siquiera se conocían o sonaban a inventos de la NASA, tal era su cercanía y disponibilidad, escondían siempre un río profundo en el que la imaginación bien hormonada podía pescar peces excitantes.

Para ello Corín manejaba bien algunos tópicos de la religión del amor, como son la pasión saltabarreras (chica pobre se enamora de chico rico y viceversa alternativa) y el obstáculo como alimento del amor (dos a los que prohibían enamorarse o que por circunstancias de la vida les costaba medio centenar de páginas acabar juntos se obcecaban perdidamente). Los protagonistas eran siempre jóvenes. No podían pasar de la treintena so pena de que se los lectores soltaran, despavoridos, el engendro. Él tendría que siempre alto, guapo, de anchas espaldas y dotado de todas las virtudes "masculinas": fuerza, determinación, inteligencia y capacidad para poseer exuberantes cuentas bancarias. Ella sería siempre de una belleza inconmensurable, alta, delgada, pero de carnes firmes y bien dispuestas, al principio quizá un poco malcriada, pero que poco a poco iría entrando por la vereda por la que tendrán que transitar las mujeres virtuosas. El final sería el de boda, pero boda de las de antes, con su carga de amor eterno y degustación perdicera, con lo cual un lectorado poco exigente quedaba satisfecho y podía recrear la historia mientras "la contaba con sus palabras" a un público ingenuo.

Mi recuerdo más efusivo y respetuoso hacia una escritora, hoy practicamente olvidada, pero que en los duros años de la dictadura fue un verdadero fenómeno sociológico, que se dedicó a nutrir de ilusión a generaciones de jóvenes y no tan jóvenes y que, de alguna manera, fabricó personajes, no exentos de modernidad que no anduvieron faltos, a pesar de los pesares, de un punto de rebeldía.

 

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Sexo teórico (Anablogg)
Me perdonarás por triplicar mi comentario? Este obolog ta fatás.Ahora saldrán varias copias; ......(23 nov)
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,,,ajajajajaja ayyy,,,es curioso como funcionan las cosas,,,justo hoy escribia de este ......(23 nov)

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