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Siempre nos encuentra

por Josillou
martes, 19 de mayo del 2009 a las 08:41
guardado en

Siempre nos encuentra

Los sentimientos son los instrumentos de que dispone el sujeto para estar interesado en los objetos que le rodean. Sin los sentimientos seríamos prácticamente muebles.

(Carlos Castilla del Pino)

 “El mundo se ha hecho pequeño para albergar la emoción de las personas” ha dicho Saramago a raíz de la muerte de Benedetti. Y yo he recordado una frase, que a pesar de ser antigua y manida no deja de tener su gracia: “Últimamente se está muriendo gente que nunca se había muerto”.

La muerte siempre nos encuentra, por muy bien que nos escondamos. Cuando hay personas que han superado la media de edad o han vivido tensando la cuerda hasta el límite, cuando parece que se han ido quedado rezagados, casi nos sorprendemos de que la Parca vuelva sobre sus pasos  en el momento más inopinado para rebañar lo que fue quedando en las orillas de su camino. Aunque inmediatamente pensamos que “ya tocaba”.

Estos últimos días ha tocado que desaparecieran personas que han contribuido a que nos lleváramos mejor con el mundo: Antonio Vega, Carlos Castilla del Pino y Mario Benedetti. Estaban ahí, sabíamos que existían, entraban y salían de nuestra memoria, eran como pasajes archivados, como estabulados, y alguna vez se agudizaba su recuerdo cuando los medios, por alguna u otra causa, nos los nombraban.

En el momento en que han desaparecido físicamente, queda al menos su obra y, paradójicamente, es ahora cuando sus figuras se agrandan, cuando el fin de la vida marca un principio de la historia.

 

 Como la lluvia al sol

(Antonio Vega)

El silencio como abrigo 
dio calor a una amistad 
La distancia me hace recordar que tú y yo 
somos fieles al latir de nuestro corazón 
Su dictado es la mejor canción 

Mi secreto es conocerte 
como la lluvia al Sol 

En un cruce de caminos 
y en la noche vi brillar 
una perla, la esperanza viva, la verdad 
Compañeras desde entonces de mi despertar 
Un tesoro que la vida una vez te da 

No me da miedo la sinceridad 
que desde el principio fue para los dos algo normal 
Sé que te preguntarás 
cómo caminos tan distintos pueden ser trazados a la par 

Y es que sé que dependemos 
del poder de la ilusión 
Enemigos de toda venganza y discusión 
disfrutamos de la libertad de nuestra voz 
Su dictado es tu mejor canción 

Mi secreto es conocerte 
como la lluvia al Sol 

No me da miedo la sinceridad 
que desde el principio fue para los dos algo normal 
Sé que te preguntarás 
cómo caminos tan distintos pueden ser trazados a la par
 

TESTAMENTO DE MIÉRCOLES

(Mario Benedetti)

Aclaro que éste no es un testamento
de esos que se usan como colofón de vida
es un testamento mucho más sencillo 
tan solo para el fin de la jornada

o sea que lego para mañana jueves
las preocupaciones que me legara el martes 
levemente alteradas por dos digestiones 
las usuales noticias del cono sur
y la nube de mosquitos casi vampiros

lego mis catorce estornudos del mediodía
una carta a mi mujer en la que falta la posdata
el final de una novela que a duras penas leo
las siete sonrisas de cinco muchachas
ya que hubo una que me brindó tres
y el ceño fruncido de un señor
que no conozco ni aspiro a conocer

lego un colorido ajedrez moscovita
una computadora japonesa sin pilas
y la buena radio en que está sonando
el español grisáceo de la bibicí 
ah la olivetti y el cepillo de dientes 
no los lego porsiaca
lego tropos y metáforas de uso privado 
que modestamente acuñe en la tarde
por ejemplo el astillero en que reparo mis sueños
el pájaro aleatorio que surge del crepúsculo
la cortina de lluvia que miro y no descorro
lego un remordimiento porque es aleccionante
y un poco de tristeza por que es inevitable
también mi soledad con la ilusión 
de que el jueves resuelva no admitirla
y me sancione con presencias varias

lego los crujidos de mis viejas bisagras
también una tajada de mi sombra
no toda por que un hombre sin su sombra
no merece el respeto de la gente

lego el pescuezo recién lavado
como para un jueves de guillotina 
una maceta con hierbabuena 
y otra con un bionato que me hastía 
ya que esta cargante convolvulácea
me está invadiendo el cuarto con sus hojas

lego los suburbios de una idea
un tríptico de espejos que me agrade 
el mar allá al alcance de la mano
mis cóleras por orden alfabético
y un breve y curioso estado de ánimo 
que todavía no sé si es inocencia 
o estupidez malsana
o alegría

sólo ahora lo advierto
en paredes y anaqueles y venas
en glándulas y techos y optimismos
me quedan tantas cosas por legar 
que mejor las incluyo
en otro testamento
digamos el del viernes


 

Vivienda habitual

por Josillou
lunes, 18 de mayo del 2009 a las 10:16
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Vivienda habitual

En el Reino de Jauja, que es algo así como el mundo al revés, los contribuyentes carecen de derechos mientras que los okupas del sistema coleccionan toda clase de ayudas. La supresión de la desgravación fiscal por la adquisición de una vivienda habitual anunciada en el último debate sobre el Estado de la Nación por el Presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, vuelve a dividir a los españoles en categorías caprichosas, como ya ocurrió en la primera legislatura de Aznar. Olvidan a menudo nuestros gobernantes respetar y hacer cumplir el art. 14 de la Constitución: “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.” 

En el mundo al revés, que cantaba Paco Ibáñez, un mileurista “instrumental” que compre una vivienda protegida subvencionada y aparentemente se la alquile a su pareja menor de 30 años, en un ejercicio de optimización fiscal solidaria, podría sumar ayudas tributarias extras por 5.100 euros cada año. Si la administración no logra impedir el fraude, resultará que el contribuyente que gane 24.100 euros brutos al año y haya pagado religiosamente todos sus impuestos al adquirir su vivienda habitual no desgravará nada ni recibirá ayuda alguna. 

En ese mismo mundo al revés, un contribuyente que desembolsa 200.000 euros, abona gastos por importe de 20.000 euros, y genera una carga de trabajo de 10.000 horas por la construcción de una vivienda, ya no tiene derecho a descuento alguno. Sí lo tendrá quién invierta 10.000 euros en la compra de un vehículo contaminante, que genera una carga de trabajo de 36 horas en la cadena de montaje. 

El objetivo declarado de la supresión de la desgravación fiscal a partir del 1 de enero de 2011, que venían pidiendo algunos economistas, es frenar la supuesta burbuja inmobiliaria. Y, en la actual situación de parón en la construcción, intentar jugar con las expectativas razonables de los contribuyentes e “invitarle” a adelantar la compra de su vivienda. El cálculo electoralista de los políticos de turno, apenas disimulado, produce sonrojo. Se juega con la posibilidad de que en 2011 no gobierne el PSOE, y de que el PP restablezca e incremente así la desgravación por la adquisición de la vivienda habitual. 

Las asociaciones de promotores contemporizan y no son muy beligerantes con la medida. José Manuel Galindo, presidente de la Asociación de Promotores, se limita a decir que la medida “no estimula ni la oferta ni la demanda”, sino que “paraliza” el mercado. Pedro Pérez, el secretario del G-14 que agrupa a las grandes constructoras, volcadas en estos momentos en la Obra Pública, cree que las deducciones actuales costaban demasiado dinero y servían para poco: “toda medida que pueda ayudar a recuperar la demanda y producción de vivienda es buena para el empleo y para la situación económica del país”. Otros economistas y analistas críticos con “el ladrillo” tachan la medida de “cortoplacista” y dudan abiertamente de su posible eficacia. 

 A partir de 2011 habrá españoles de casi la misma circunstancia con obligaciones y beneficios fiscales diferentes. Indefectiblemente aparecen los agravios comparativos y las dudas acerca de la constitucionalidad de la medida. 

 

El país del miedo

por Josillou
viernes, 15 de mayo del 2009 a las 01:11
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El país del miedo

Isaac Rosa es un joven novelista nacido en Sevilla en 1974, que ha vivido en Extremadura y que reside actualmente en Madrid. Tiene ya una considerable obra literaria a sus espaldas y pasó por la feria del Libro de Jaén para hablarnos del miedo, según lo ha concebido en su más reciente novela El país del miedo, ganadora del último premio de la Fundación José M. Lara a la mejor publicación de 2008. 

Quiso dejar claro que su  novela no es un libro de autoayuda ni un ensayo, a pesar de sus planteamientos ambiciosos. Por  contra es una de sus obras de mayor densidad argumental y dice que es su “novela más novela”, en la que se ha limitado a analizar el miedo, o mejor esos miedos que nos envuelven y nos atosigan en la sociedad actual, en la que paradójicamente estamos más protegidos que en otro momento de la Historia. Aparece el miedo como un elemento transversal que se presenta en cualquier circunstancia, sea ésta política., económica, afectiva, social o de cualquier otra índole, una vez que se han perdido ciertos elementos que aportaban seguridad a la persona. 

Tenemos miedo a la alimentación, al terrorismo, al Estado, a la policía, al robo, a la fiebre porcina, al diferente. El protagonista de la novela, Carlos, es un personaje que vive completamente aterrorizado. Sus temores son muy comunes: recibir una paliza, ser asaltado, que entren en su casa mientras duerme, que rapten a su hijo; pero también teme la agresividad de sus vecinos, a los adolescentes violentos, a los pobres, a los extraños. Sabe que son temores exagerados, incluso infundados. Y, sin embargo, no puede evitarlos. 

El miedo de Carlos, hasta entonces secundario, ocupará un lugar central cuando se vea envuelto en una situación conflictiva: un pequeño incidente en el colegio de su hijo, que podría solucionarse de una manera sencilla, se complica por su incapacidad para tomar decisiones. Carlos inicia entonces una huida donde cada mentira, cada paso en falso, le hará sentir cada vez más amenazado. «Se mete en la espiral del miedo. Y de lo que pocas veces nos damos cuenta es que, normalmente, el miedo imaginado siempre es mayor que el miedo que realmente podemos llegar a vivir» dice Rosa. 

El país del miedo indaga en el origen del miedo ambiental. Y aporta teorías muy fundamentadas para que abramos los ojos y nos demos cuenta de que también existe, por ejemplo, el uso político del miedo, «donde nos asustan los mismos que luego quieren protegernos dándonos soluciones. De alguna manera lo estamos viviendo ahora con la crisis. Lo hacen para que cada vez seamos menos libres y dependamos más de ellos, para que nos sintamos vulnerables», dijo Isaac Rosa

Para comprender el mecanismo de la aparición del miedo Isaac Rosa parte del famoso cuento de Juan sin miedo. Isaac Rosa organiza una trama para que, a base de pasar miedo, tengamos ganas de escapar de esa sensación. La novela descubre cómo se construyen los temores, y el peso que los relatos de ficción, los medios de comunicación o el ámbito familiar y educacional tienen en la propagación de un miedo que acaba siendo una forma de dominación, que nos lleva a aceptar formas abusivas de protección y a aceptar respuestas defensivas que nos hacen sentir atados. «Se trata de comprender los mecanismos del miedo y así liberarnos de ellos».

 

 

¿A qué nos podríamos dedicar ahora?

por Josillou
miércoles, 13 de mayo del 2009 a las 09:14
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Coin city

Otro mundo es posible. Es lo que rezan muchos disidentes. Unos por esnobismo otros por convicción. Posible, sí, pero también improbable. La transición de un modelo económico eminentemente agrario a otro principalmente industrial se ha prolongado durante más de 500 años en Europa. Ahora algunos políticos oportunistas venden que es posible pasar de la Industria a otra cosa en menos tiempo que el que dura una legislatura. 

La mayor diferencia, tal vez, entre el modelo económico agrario y el mundo industrial es que se dejaron de comercializar excedentes para vender productos y servicios más o menos necesarios y por lo tanto más o menos prescindibles. En la medida en que se complete la industrialización del planeta, más cerca y más previsible la transición a un nuevo modelo económico. La pregunta es: ¿queremos dar el siguiente paso? La mayoría de los políticos, empresarios y economistas que gobiernan nuestras vidas y nos obligan a pagar impuestos ignoran el camino. Por el contrario, los altermundistas – que tampoco tienen claro cuál es el camino – pretenden además condicionarlo moralmente. 

El repaso a los principales motores económicos actuales no invita al optimismo. La industria armamentística vende armas; la industria farmacéutica, drogas; la banca, dinero; el turismo vende cerveza; el automóvil, petróleo; la construcción, ladrillos; la sociedad de la información, el gran mirlo blanco de nuestros días, trafica con ideas, etc. Las derivadas de todos esos submundos, convertidas en sistemas de vida, configuran el perfil de la sociedad actual, caracterizada por la sobreproducción, y que parece desembocar en una crisis con tintes políticos (organización), sociales (moral) y económicos (actividad). 

Numerosos interrogantes se ponen de manifiesto: ¿Crisis económica, moral o política? ¿Otro mundo es probable? ¿La confianza y el optimismo son las piedras angulares de nuestra sociedad actual? ¿La angustia se está convirtiendo en un problema económico? En el futuro: ¿todos “drogados” por ley para mantener alta la “moral”? ¿Ciudadanos, contribuyentes, o simples consumidores? ¿Si el ladrillo ya no sirve en España, a qué nos dedicamos ahora? 

 

Bach, pixelado

por Josillou
martes, 12 de mayo del 2009 a las 15:55
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Bach, Toccata and Fugue in D minor, organ [8 min.]

Alimenta tu espíritu: un minutos de música de Johann Sebastian Bach visualizados de forma gráfica. No hace falta ir a la versión en alta definición porque la gracia está precisamente en el pixelado y en el uso de las líneas de colores para entender gráficamente lo que está sonando en el órgano. La pieza es la Tocata y fuga en re menor (catálogo de Bach: BWV 565) y casi puede uno imaginarse al Capitán Nemo tocándola en su submarino bajo el mar.

 

 

Julio Llamazares, viajero literario

por Josillou
sábado, 09 de mayo del 2009 a las 21:18
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Julio Llamazares, viajero literario

Excusó dar lectura al texto que había preparado a modo de pregón para la inauguración oficial de la feria del libro de Jaén. Julio Llamazares (Vegamián, León, 1955)  consideraba una redundancia leer algo que los asistentes teníamos ya impreso en un folleto, aparte de que la figura del pregonero le retrotrae a Pepe Isbert en Bienvenido Mister Marshall, y su charla se construyó con unas breves, pero jugosas pinceladas sobre algunos de sus conceptos sobre el libro y la lectura.

Julio Llamazares, ojos azules, un casi mostacho y barba en cuidadoso descuido, no es muy partidario de todo el entramado que rodea al mundo literario, y que los escritores sean una especie de bufones a los que se recurre para asistir a cócteles y reuniones de la más variopinta suerte, solo para que suelten alguna de sus ocurrencias sobre cualquier tema. Detesta ir de escritor por la vida, y todo lo que lleva anejo, como el mercado, el glamour, o las poses que hay que adoptar, con todas sus falsedades y sus miserias.

Desprecia la ferretería verbal a la que recurren algunos autores para que esconder la nada. La literatura para él debería sintetizarse en el escritor, que intenta transmitir emociones y el lector, capaz de recibirlas. Sobra todo lo demás y es enemigo de encasillamientos y definiciones. La literatura siempre surge como algo vocacional y a pesar de que en su casa de la montaña leonesa no se disponía de libros ni nada que empujara hacia la literatura, él siempre se recuerda escribiendo desde los diez o doce años. Algunas veces se escribe por la necesidad de llenar un hueco, como contaba Juan Rulfo, que decía que su Pedro Páramo surgió cuando se dio cuenta que todavía no existía en el mundo material ese libro que llevaba en su interior.

Tras estudiar Derecho abandonó pronto la profesión para dedicarse a la literatura y al periodismo. Él escribe de forma intuitiva, sin parecerse a esos forenses del texto, capaces de diseccionarlo para buscarle todas las figuras de dicción o de pensamiento. Confiesa haber escrito muchas sinestesias en su Lluvia Amarilla sin saber que existía una figura llamada sinestesia, como tuvo que reconocer ante una estudiante de instituto.

Se dice incompetente para realizar un análisis de la obra de un determinado autor. Ni siquiera es capaz de analizar con rigor su propia obra. Un cinco raspado obtuvo el trabajo de clase con el que ayudó a su sobrino de 13 años cuando éste tuvo que escribir sobre “la personalidad de Julio Llamazares”.

Es curioso el hecho de que en el sistema educativo, los elementos foráneos carentes del más mínimo conocimiento de pedagogía tengan mayor poder para organizar y programar los derroteros de la enseñanza que los propios docentes.

El libro será lo que determine el momento tecnológico, como en tiempos se escribió en tablillas de cera o en pergaminos. Lo que interesa el la almendra, el interior. La lectura será importante en la medida que sea capaz de hacernos más felices y se debe prescindir de la lectura cuando se convierta en una rémora para la felicidad. No necesariamente nos tiene que hacer más cultos, si se ve la cultura como una actitud ante la vida y no una suma de conocimientos deslavazados. Lo importante es que la gente viva la vida lo mejor posible y sea feliz. Y si la lectura no la hace más feliz, será mejor que no lea. Está en contra de que se castigue a adolescentes con la lectura de textos obligados como El Quijote y La Celestina, que a esa edad puede estimular un rechazo visceral hacia la literatura.

Dirigiéndose a Angustias María Rodríguez, delegada de Educación de la Junta de Andalucía, afirmó que era la primera vez que un político decía algo interesante a su juicio. Los políticos suelen castigar al personal con manifestaciones de cara a la galería e indefectiblemente afirman que van a retomar lecturas atrasadas para las vacaciones, lo cual no suele ser verdad. En países como Suecia donde la lectura es algo normal en la vida diaria, nadie dice que va a leer, porque es un acto sobreentendido.

Julio Llamazares habló por último de su libro más reciente. Las rosas de piedra (Alfaguara) es un voluminoso libro de viajes por las catedrales de España. Desde que siendo niño visitó la catedral de León, ese soberbio edificio gótico del siglo XIII y el caleidoscopio de luces que proyectan sus cristaleras ejerció sobre él una enorme fascinación, que ha querido completar con las demás catedrales de España, 75 en total, contando lo que ha visto y lo que ha sentido, sin concesiones de ningún tipo y sin pretender dar lecciones de arte, literatura ni mucho menos de espiritualidad. Estos edificios muestran su soledad y su tristeza cuando, actualmente, se desconoce su función y han perdido su carácter estrictamente religioso para convertirse en parques temáticos por donde discurren los turistas. Son espejismos, reliquias de un tiempo periclitado que quedó aprisionado entre sus bóvedas.

El primer tomo trata sobre las catedrales de la mitad norte de España y se completará con un segundo tomo sobre las catedrales de la mitad sur, entre ellas las catorce de Andalucía, que se convertirán en la traca final que pondrá colofón a su ambiciosa obra.

A pesar de que siempre encontró similitudes, al menos en los mapas, de las provincias de León y Jaén, que no son ni centrales ni periféricas, que casi equidistan del mar, que sus nombres son palabras agudas de cuatro letras terminadas en ene y que su primera marca de tabaco era Jean, como tantos otros viajeros, a Jaén solo la conoce de paso. Se ha comprometido a detenerse en ella y a que nuestra catedral, de acuerdo con la señora delegada, sea una de sus rosas. Estaremos muy honrados y será bien recibido si se acerca visitar nuestra ciudad y esperaremos impacientes la segunda parte de su libro.

 

Belleza en extinción

por Josillou
martes, 05 de mayo del 2009 a las 20:19
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Si no somos advertidos es probable que pasemos cerca de obras admirables producidas por manos humanas sin reparar en ellas. Y también cerca de otras que no siendo en puridad estrictamente humanas, merecerían serlo, porque han aportado su materia prima a la vida del hombre durante siglos.

De lo que fuera una hilera de mimbreras achaparradas aunque sólidas y rotundas, con su descomunal cabeza de la que cada primavera emergían los tallos flexibles, que, convenientemente cortados, macerados en agua y secados al sol, servían para la confección de cestas y toda clase de utensilios, ya no quedan más que cuatro troncos ralos. Crecían con su verdor y su pujanza en el margen izquierdo del arroyo que nacía en la cañada de Madre de Dios (el royo de la cañá Madrediós), y sus troncos agrietados tenían la dignidad de los viejos rostros campesinos.

 Entonces el campo atesoraba un sinnúmero de variedades vegetales que en los meses de primavera se manifestaban con estruendo de colores. Por el contrario, hoy es difícil sentir la libertad en un campo entregado al monocultivo, al que se le han puesto puertas y acotaciones, que se ha afeado hasta el espanto, donde por todos lados han surgido groseras construcciones, donde se han privatizando aquellos parajes por los que un día respirábamos el viento de la libertad y donde aquella pléyade de plantas se extinguieron, siendo sustituidas por gramíneas, las únicas resistentes a los venenos herbicidas.

He vuelto al arroyo y lo que queda de él es un hilo emponzoñado de aguas malolientes, en sus riberas solo se ven plásticos y desechos que repugnan a la vista. He recordado cómo los niños recurríamos a las ramas de mimbre, flexibles, resistentes y dóciles con las que confeccionábamos arcos y flechas, imitando lo que veíamos en las películas de indios o de romanos. He invocado aquellos vástagos con que los hortelanos ataban sus haces de cebollas o acelgas.

Las mimbreras. De aquellos candelabros vivientes de los que surgían mil brazos de luces doradas que trataban de arañar el cielo solo quedan las ruinas. A su esqueleto de madera ni siquiera, como al olmo machadiano, le han salido algunas hojas verdes por primavera. No tienen espacio en la geografía del progreso. Esos árboles que con su noble porte formaron una vez parte de nuestro paisaje sólo son una de tantas formas de vida en extinción.

 

Jaén, circa '60_01

por Josillou
lunes, 04 de mayo del 2009 a las 13:35
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Muchas gracias, Lerna. Puedo contar muchas anécdotas de aquellas en que empezábamos a descubrir la ......(23 nov)
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,,,ajajajajaja ayyy,,,es curioso como funcionan las cosas,,,justo hoy escribia de este ......(23 nov)

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