Nuevos caballeros
No me gusta hacer uso del metro. Impecablemente vestido con traje caro, zapatos y corbata caros me gusta dar imagen de elegancia y seriedad. Pero esta mañana se me hacía tarde y no he tenido tiempo de buscar mi Audi al garaje y he optado por llegar a la oficina en un transporte colectivo, tratando de no ser visto por algún compañero, envidioso de mi éxito y mi fulminante ascensión en la empresa, pueda ponerme en una situación embarazosa.
La corriente de aire caliente y dulzón que sale de la boca de metro me hace emitir un gruñido de desagrado. Hay mucha gente a esta hora punta y no consigo mantenerme alejado de la gente, que me rodea con caras soñolientas. Algún personaje incívico deja su nauseabundo olor corporal esparcido por todo el compartimento.
A dos metros de mi veo a un grupo de carteristas sudacas trabajando el bolso de una señora. Un individuo mayor advierte a la víctima que le están robando. Aparte de él nadie de los que nos hemos dado perfecta cuenta hemos hecho nada por advertir a la señora, pensando sin duda en nuestra propia seguridad. Los carteristas rodean al viejo, lo insultan, lo abofetean y le escupen, mientras éste pide ayuda a los demás viajeros. Nadie mueve un dedo. Los bandidos salen completamente impunes en la siguiente estación, pudiendo reanudar sus fechorías. El viejo queda solo, sollozando.
Por un instante pienso en qué cloaca ha quedado el quijotismo español y el antiguo halo de caballerosidad que envolvía a todo lo hispano, pero después considero que no se debe mezclar uno en asuntos que no le incumben. Fugazmente he recordado aquella sentencia cervantina: “El andar a caballo a unos hace caballeros y a otros caballerizos”. ¡Valiente gilipollez! Si hasta los antiguos bandoleros y forajidos de la más baja estofa podían tener arranques de caballerosidad. Solo espero que no me haya visto González ni ninguno de los demás trepas del departamento. En otra ocasión, me lo pensaré cien veces antes de mezclarme con el populacho.
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Comentarios sobre Nuevos caballeros
Vaya ... no te imagino ... en un Audi jajaja
... sí majestuosamente montado sobre un caballo de fina estampa ... andaluz
Los quijotes ... sólo para Cervantes ... y en libro
Un beso glamuroso.
Ya no existen los caballeros... Cada uno va a la suya. Yo, por mi parte, creo que nos hemos perdido nuestra humanidad.... Desde luego, eso de "Te estás volviendo un animal", no hace justicia. Cada vez somos más insensibles, y no escondo la mano.
Saludos, amigo.
Ya no existen los caballeros... Cada uno va a la suya. Yo, por mi parte, creo que nos hemos perdido nuestra humanidad.... Desde luego, eso de "Te estás volviendo un animal", no hace justicia. Cada vez somos más insensibles, y no escondo la mano.
Saludos, amigo.
Claro, yo voy a todos sitios con mi caballo blanco cartujano. A veces lo dejo amarrado en el quisio de la mansebía. Llevo patillas de hacha, catite y manta morellana, faca en la faja y trabuco naranjero en el arzón.
Fuera de coñas, desde que somos autosuficientes y nos entretenemos con nuestros propios circos y con los circos que otros nos amasan, hemos perdido la voluntad de dirigirnos a la gente y de ser solidarios con sus problemas, aunque existan ejemplos puntuales que traten de desmentirlo.
Besos para ambas.
Apoyá en el quisio de la mansebía ... miraba perderse las noches de Mayo
Pero en serio ... esto tiene que reventar de alguna forma ... no podemos permitir que se apodere de nosotros la impersonalidad, insolidaridad y todos estas "enfermedades" que están arraigadas en nuestra sociedad
... sigo creyendo ... que El Quijote ... en libro
Besos para mi Curro Jimenez particular.
No nos dejemos atrapar por la corriente pesimista que impera!!! Nos estamos deshumanizando, pero esto tiene solución, aún sí. Se trata de poner cada uno nuestro granito de arena.
(Puedo verte bajando de un deportivo, un Porsche, y acercándote gallardamente a la chica susurrarle: "¿Damos un paseo?")
El único Porsche que he tenido era un ponche de dos huevos y vinazo que me hacía mi madre en invierno antes de mandarme a la escuela. Mano de santo contra el frío.
¿Comprendes, muñeca?
Y en cuanto a la chica, había una de la que estaba colado como un Romeo.
Pero me faltaba el Alfa.
jajajaja... y yo que le quería poner romanticismo... jajajajaja...
A pesar de lo que digas, yo puedo verte así... ¿una paradoja?
No sé qué pasa, pero mis comentarios no salen. Sniff...