Maruja Torres: esperadme en el cielo
Nada que ver con Lucía Etxebarria. Maruja Torres (Barcelona, 1943) no se mostró ni altanera ni distante ni exhibió, como la primera, ningún reparo ni animadversión a relacionarse con el “vil populacho”. Todo lo contrario: hizo gala de un gran sentido del humor, al conseguir que su charla con el redactor de Diario Jaén, José Manuel Serrano Alba y con los asistentes a la presentación en Jaén de su novela Esperadme en el cielo, ganadora del último Nadal, estuviera salpicada de gracejo incluso en los momentos más comprometidos.
Maruja Torres, resignada a envejecer y de alguna manera amputada por la pérdida de sus grandes amigos Terenci Moix y Manuel Vázquez Montalbán, personajes centrales de su novela, ha querido hacerlo en Beirut, donde ha fijado su residencia, y que considera la ciudad en la que se sintió más razonablemente feliz en sus tiempos de reportera. A pesar de la azarosa vida de un Líbano, otrora conocido como la Suiza de Oriente Próximo, y donde las diversas facciones de un conflicto civil hacen su propia guerra, Maruja Torres dice sentirse tranquila y, salvo con algún que otro tropiezo con milicianos de uno u otro signo, no se ha sentido molestada. Ha querido alejarse de su Barcelona natal, muy diferente hoy de aquella del Barrio Chino (hoy El Raval) donde pasó su infancia, y que a pesar de su urbanismo caótico era, a su juicio, una ciudad más abierta y habitable.
Cuando habló de periodismo, se hizo eco del cambio espectacular que han sufrido los medios de comunicación, hoy dirigidos por economistas, que hacen del ahorro de costes el hilo conductor de sus actuaciones. El ahorro de costes ha esquilmado al reporterismo de todo halo romántico y ha hecho que prácticamente se haya prescindido del enviado especial a la zona caliente de turno. No es raro encontrar a veteranos reporteros, que lo saben todo acerca de los avatares de una determinada región del mundo, prejubilados y forzosamente inactivos con poco más de 50 años. Algunos han tenido que volcar sus conocimientos sobre un blog.
Para Maruja Torres, el blog es una forma de prostitución del periodismo, donde se destroza el idioma con escritos infectos…”bien podemos decretar que navegamos entre las ruinas de determinadas inteligencias”, dijo parafraseando una de sus columnas. “…Si un día entran en colisión, no vamos a necesitar el Apocalipsis. Implosionaremos por una saturación de fuentes o una congestión de párrafos a glosar eso, los escombros de las mentes de los bloggers y muchas de sus miserias”.
Se mostró de acuerdo con que el nuevo columnismo no ha tomado un relevo eficiente de los columnistas desaparecidos. Se escribe una opinión mucho menos literaria, se acude recurrentemente a temas manoseados y trillados sin aportar nuevos cauces y se recurre en demasía a temas "del corazón o del hígado".
Manifiesta no sentirse particularmente impresionada por los problemas que crean los políticos nacionalistas respecto al ninguneo de escritores que realizan su labor en la lengua no vernácula. Llegan a rayar en la estupidez diversas actitudes por parte de los dirigentes de la Generalitat catalana, haciendo doblajes y traducciones al catalán, innecesarias en la práctica para una sociedad bilingüe que puede utilizar sin problemas ambas lenguas. Se le antoja baldío, por ejemplo, que haya que traducir al catalán una obra como “Fulgor y muerte de Joaquín Murieta”, de Pablo Neruda y que hizo el grupo Teatre Lliure en 1982, cuando todo el mundo podría entenderla en su lengua original.
El problema, empero, no está en el público en general, sino en los dirigentes nacionalistas, sean del pujolismo e del Tripartito, que han hipertrofiado un problema inexistente a nivel de calle. La gente que se acerca con un ejemplar de sus libros para su firma, puede ir hablando catalán pero lo han leído en castellano. Sigue sintiéndose una charnega y se muestra orgullosa de su ascendencia murciana. Y no concede mayor importancia al hecho que los organismos oficiales catalanes no hayan llevado su obra a la feria del libro de Frankfurt, cuando tampoco lo han sido las de enormes escritores catalanes que escriben en castellano, como Eduardo Mendoza y Juan Marsé.
En su despedida, Maruja Torres demostró su enorme cercanía hacia el público que se acercaba llevando ejemplares de sus libros, que firmó haciendo gala de una gran simpatía.




Comentarios sobre Maruja Torres: esperadme en el cielo
Me gustó en su época de reportera ... leía todo lo que caía en mis manos
Como escritora ... no he tenido el placer de leer nada de ella ... me ocurre lo mismo con Reverte ... me gusta su trabajo de columnista dominical ... pero no puedo con sus libros
Rarezas ... de menopausica
Besos ... querido.
Coincido contigo. Debo ser de un masoquismo exagerado cuando me he tragado el último Nadal sin soltarlo y esperando encontrar algo que me llenara, que tuviera "belén", como decía mi abuela, pero al final todo fue un bodrio infumable.
Respecto al Arturito también me gusta su columnismo, pero el Alatristre y sus secuelas me parecieron pretenciosos, hueros y poco verosímiles.
De Maruja no me gustan ni sus columnas. Sin embargo estuvimos de acuerdo en que la savia nueva que se va incorporando no llegan a suplir a los grandes desaparecidos.
No sé cómo tenemos unos gustos tan similares, mi querida menopáusica, mi climatérica favorita.
Ya ves ... estamos ... el uno para el otro
Yo me pido ... carabina (no la de Ambrosio) ... hablarnos todos los días cinco minutos ... amonestaciones .... y la boda ... de allá pa ocho años
... ¿que te parece ... ternerito mío?
Tu climatérica novia
María.
Pues sí alguien que nos "lleve la cesta" y le cuente a los papás que hemos hecho manitas. Hay que coger a una aguantavelas de confianza, sobornable para que nos se chive de algún beso furtivo. ¿Sugieres alguna, mi dulce caramelito?
Ocho años me parece puta madre, que hay que conocerse bien, que estamos en una edad muy peligrosa, y hay que medir los pasos con mucho cuidado. Cuando llegue a tu casa te silbaré y tú saldrás al balcón y me arrojarás un clavel reventón desde la comisura de tus labios que yo llevaré hasta mi pecho y todo eso.
Y yo te cantaré Clavelitos y tú me responderás con Paquito el Chocolatero, y entonces descenderás hasta apoyarte en el quisio de la mansebía, perdón de tu selosía, y...
Apoyá en el quisio de la mansebía
miraba encerderce la noche de Mayo
Pasaban los hombres y yo sonreia
hasta que en mi puerta paraste el caballo
Serrano me das candela
y yo te dije gaché
ven y tómame mis labios
y yo fuego te daré Dejaste el caballo y lumbre te dí
y fueron dos verdos luceros de Mayo
tus ojos pa' mí
Ojos verdes, verdes como la albahaca ....
Mil besos ... amado mío.
Sólo te falta la peina y el caracolillo para ser Estrellita Castro. Bueno, y la bata de lunares, mi Dulcinea empamelada.
![[ESTRELLITACASTRO8.jpg]](http://1.bp.blogspot.com/_l-mD9gJvdeQ/SYSTylZYooI/AAAAAAAAALg/sy3-QvS9cnw/s1600/ESTRELLITACASTRO8.jpg)
Yoooo...yooooo.... llevo la cesta...queridos mios.
Blanca y radiante va la novia
le sigue atrás su novio amante.......