Marcelo Góngora, realidad herida
Presume de edad avanzada, pero sigue teniendo esa prestancia juvenil, esa elegante y espigada figura que hacía suspirar a tantas jóvenes y no tan jóvenes, casaderas y casadas; esa simpatía para pegar la hebra con el que lo requiere para charlar sobre su obra o sobre cualquier otro tema. Me cruzaba a diario con él cuando al salir del colegio él avanzaba por la calle del Gallo con sus grandes zancadas, vestido con pantalón vaquero y camisa azul, cuando era un pintor en ciernes, pero poseedor ya del enorme talento, que junto con su técnica depurada nunca lo ha abandonado a lo largo de su vida.
Marcelo Góngora Ramos (Úbeda, 1940) es querido por todos, como persona y como artista. Nunca hemos podido olvidar aquellos retratos al carboncillo de los personajes de Úbeda, Jeromete, el Primo, Isidoro, …, en la que seguramente fue su primera exposición. Era tanta la perfección que vimos los niños en aquellos rostros tan conocidos que una vez y otra volvíamos a visitarla. Siempre que íbamos a Santa María nos deteníamos para contemplar el Bautismo de Jesús, que presidía una de las capillas del fondo y en el que aparecía un San Juan Bautista musculoso e imponente bajo su melena negra y su atuendo de pieles. Era así cómo nos habíamos imaginado los personajes y la atmósfera del instante, experimentando al recrearnos en su visión parecidas sensaciones las que nos transmitían las carteleras de cine de los “Portalillos”.
Y es que Marcelo Góngora, como ha dicho de él Arsenio Moreno, es un pintor, dibujante y escultor realista. Su mirada nos devuelve una imagen fotográfica, perfecta, pero con un poso tenue de dolor que no es nostalgia. En sus cuadros se respira el frío de enero y la neblina de los amaneceres en el olivar, se perciben los cielos bermellones de los atardeceres en el barrio de San Lorenzo, la resignación adobada de amargura que transmite la maleta de cartón sobre el jergón de paja de maíz.. Ello sin dejar de lado sus esculturas de personajes y frutas, que, como a los membrillos se les llega a adivinar hasta el bozo otoñal.
El universo de Góngora está jalonado de elementos oníricos sobre otros elementos que fueron comunes en un pasado reciente, pero que se hacen insustituibles, inmutables y acarrean un poso de ausencias. Ausencias inconcretas, no de objetos reales, no de seres queridos, quizá la pérdida de un pasado que hace a la pintura de Marcelo como herida de pretéritos, pero a la vez vitalista y sin vacíos en su presencia virtual. Donde hubo oídos queda la palabra; donde ojos, la imagen eternizada; donde labios, el beso. Todo es visto por Marcelo Góngora de forma optimista, venciendo el fatalismo de la añoranza para hacerse eterno presente.
Exposición de parte de la obra de Marcelo Góngora en las salas del Palacio Provincial de la Diputación de Jaén. Del 21 de mayo al 27 de junio de 2009.




Comentarios sobre Marcelo Góngora, realidad herida
sabado,11,57 horas en Jaén, nubrado.
parece interesante la exposicion, ire a verla, gracias
intentaré ver la exposición. Gracias por ponernos al día y compartir tus crónicas...
Muchas gracias por escribir este artículo tan cercano. Me ha gustado mucho y a mi padre Marcelo, también se que le gustará cuando de lo lea, ya que no se esperaba que tuviera tan buena acogida la exposición. Nos llamamos iguales ;)
Un saludo desde Ubeda
Muchas gracias por escribir este artículo tan cercano. Me ha gustado mucho y a mi padre Marcelo, también se que le gustará cuando de lo lea, ya que no se esperaba que tuviera tan buena acogida la exposición. Nos llamamos iguales ;)
Un saludo desde Ubeda
Muchas gracias a ti, Marcelo. Es una gran alegría la que he recibido con tu comentario. Ya le comenté a tu padre que su hermano Alfonso, prematuramente fallecido, y a quien apodábamos cariñosamente "el Largo" era íntimo amigo de mi tío Francisco y lo recuerdo como una persona bella, tanto por fuera como por dentro.
A costa de pecar de reiterativo, toda mi familia ha sido y sigue siendo admiradora de la obra de tu padre, a quien, desde el anonimato y la distancia, se le quiere como artista y como persona excepcional.