Literatura experimental
“No me engancha”, decían varias compañeras y amigas lectoras acerca de un determinado libro, como quién sólo pretende encontrar en la literatura un motivo de esparcimiento y diversión. Cuando una obra literaria se atraganta desde el principio es difícil concluir su lectura y, por ende, sacar una conclusión acerca de su bondad o desagrado.
Hay quien busca sólo literatura de entretenimiento, pasar el rato, y que todo venga frito y asado, sin que el lector tenga que poner mucho de su parte. Sin embargo, para el que busca "algo más" ese tipo de literatura puede ser, a mi juicio, de lo más aburrido, por su previsibilidad, porque se puede anticipar estructura, argumento y donde los personajes se manifiestan de forma encapsulada dentro de unos parámetros pronosticables.
Por el contrario, hay un tipo de literatura experimental que cambia de una época a otra, yo diría que de una temporada a otra, y es curioso que esos experimentos de vanguardia que hace poco tiempo fueron paradigma de postmodernidad, se lean pocos años después como excrecencias menores de una época, si no muy alejada en el tiempo, sí chocante para los más jóvenes, porque han cambiado los actores que figuraron en el candelero de la actualidad. Pese a su apariencia de novedad, que se pretende conseguir con combinaciones no antes experimentadas, el resultado suele ser infausto y no resiste el paso del tiempo. Es la conclusión que se sacó, después de los comentarios que se hicieron acerca de “El premio”, de Manuel Vázquez Montalbán, donde muchos de los lectores y lectoras manifestaron su desacuerdo con la novela, en la que el autor se había salido de su línea habitual, y se había adentrado por vericuetos, poco transitables, por no vividos, para los que no están al tanto de los escenarios recreados en la obra.
Ni una cosa ni otra deben ser por completo desechables. Sin embargo, tras tanto experimento, tras la proliferación de novelas chatarra, primas hermana del best-seller, sobrinas-nietas del bodrio, verdaderos manuales de banalidad, pienso que la labor del escritor debe ser la de escribir, escribir y escribir, sin pensar continuamente en el mercado. Si no, al final el lector volverá a la literatura de siempre, a las novelas capaces de construir mundos habitables y no huecos proscenios de cartón piedra.




Comentarios sobre Literatura experimental
La literatura es eso, construir mundos imaginarios, y que seamos capaces de adentrarnos en ellos en sus paginas.
muy buenas tus observaciones.