Una lengua común para Europa
Podríamos seguir discutiendo ad nauseam sobre si los castellanohablantes están discriminados en tal o cual comunidad autónoma bilingüe o si son los hablantes de otras lenguas españolas los que tienen motivos para quejarse. En España las tensiones entre los nacionalismos periféricos y estatal nos han hecho olvidar que la primera función de un idioma no es identitaria, sino comunicativa.
Actualmente sólo el 27 % de los españoles declaran ser capaces de mantener una conversación en inglés. La defensa a ultranza de los llamados “derechos lingüísticos” contribuye a ocultar el fracaso del sistema educativo. Tanto en regiones bilingües como en las monolingües el nivel en conocimiento de una lengua extranjera con el que se concluyen unos estudios básicos o medios son, a todas luces, decepcionantes.
En la actualidad existen en la Unión Europea 23 lenguas oficiales, lo que nos daría un total de 23x22=506 intérpretes como mínimo en el Parlamento Europeo, contando solamente uno por cada combinación posible. Y ese número tenderá a crecer de manera exponencial cada vez que ingrese un nuevo estado que posea una lengua propia, léase luxemburgués, maltés, turco (por Chipre), croata o islandés, además de otros.
En cuestiones como ésta, la Unión Europea se gasta el 1% de su presupuesto, casi 1200 millones de euros. No cabe duda de que todos los idiomas constituyen un tesoro cultural, que hay que mantener y fomentar, pero hay que concienciarse de que existen prioridades más perentorias a la hora de tirar de presupuesto.
¿Cómo no ser euroescéptico si la imagen que proyectan muchos de nuestros representantes en las instituciones europeas es ciertamente patética?. Estrasburgo se ha convertido en un gran cementerio de elefantes donde disfrutan de una jubilación dorada los políticos periclitados. Los votantes solo votan a las siglas de un partido sin tener en cuenta el dominio de las lenguas del elegido, y patético resulta ver su incapacidad para comunicarse con políticos de otras nacionalidades cuando no hay un intérprete a mano.
En Europa existen tantos hablantes nativos de ucraniano o de polaco como de castellano. Adormecidos en los cómodos laureles de la Hispanidad parece que no queremos enterarnos de que el castellano pinta muy poco en Europa: el 9% tiene al castellano como lengua materna, pero sólo un 6% lo habla como segunda lengua. Causa sonrojo la contemplación de esos turistas vociferando en español al camarero checo, obviando que no lo entiende ni tiene por qué entenderlo, pero parece así colmar su ego de garrafón.
Desde que el latín dejara de ser lingua franca para las élites intelectuales hasta principios del siglo XX, y el francés dejara de tener preponderancia como idioma de las relaciones diplomáticas, ninguna lengua ha conseguido imponerse. No lo consiguió el nuove roman de Puchner ni el esperanto de Zamenhof. Pero por más que el florido abanico de chovinismos nacionales se empeñen en negarlo, el idioma común europeo es el inglés, aunque sea un inglés neutro y no una de sus múltiples variantes, es decir, el denominado English as a Global Lenguage (EGL), según denominación de del lingüista galés David Crystal.
Creo que estas cosas son sabidas y se vienen denunciando desde años ha, pero ante nosotros tenemos la oportunidad de cerrar el ciclo Estado-Nación, revistiéndonos de la necesaria humildad y se hace necesario que no solo políticos e instituciones sino también el común de los ciudadanos aúnen esfuerzos para de una vez superar un monolingüismo empobrecedor. Desde luego tal cosa contribuiría a hacer de España una región mucho más rica y más competitiva de Europa.




Comentarios sobre Una lengua común para Europa
Espero que Eradelcobre nos cuente su experiencia... no ha habido sufi tiempo... ¡qué cosas!
Foto chula la de la luna.
No siempre las cosas son como nos gustaria que fueran,,,
Pero hay algo que se puede hacer :
Aceptar para uno mismo su propia realidad y hasta donde puede llegar con la forma.
Causa y efecto,,,
Un abrazo y gracias ,,,,,unos niños WAPISIMOSSSS


¡¡¡ay amigo!!! ¡¡¡Este post es excelente!!! Sí señor, debería darnos un poco de vergüenza. Aunque a mí me cuesta expresarme en otra lengua, soy muy pero que muy vergonzosa para eso. De hecho, María tiene problemas con el inglés... y yo estoy buscando debajo de las piedras un profesor para ella. Es un problema que me quita un poco el sueño, yo sé gramática... pero de hablar, ay....
Un beso muy fuerte.
Por cierto, me encantaría que participases en mi nuevo blog... "Por el sendero de la creatividad" Se trata de participar en el taller literario. El primer ejercicio es escribir un retrato, sería genial que te animases, sería una forma muy bonita de estrechar los lazos. Creo que puede hacerse a partir de "el blog de arlequini", la contraseña es arlequini, 19051990, luego ya puedes escribir en el otro blog, que espero que sea el de todos.
Un beso muy fuerte.
Muchas gracias, Aghata. La verdad es que los españoles tenemos un sentido del ridículo tan grande que nos incapacita para dirigirnos en otros idiomas a nuestros interlocutores. A mi me sucede lo mismo, tengo conocimientos algo extensos de inglés, de francés, alemán y alguna otra lengua, pero, aparte de que mi oído no es nada maravilloso, estoy siempre pensando en que ni mi dicción ni mi sistaxis vaya a ser la correcta y te encuentras siempre atado.
La verdad es que habría que desinhibirse y soltar lo que vaya saliendo. Por el uso vendrá la corrección.
Un beso muy fuerte para ti, y cuando tenga más tiempo trataré de participar en tu blog. Muchas gracias, mi niña.