¿Deflación?
La deflación es algo que ha aparecido en la Economía en momentos históricos de crisis económica como elemento indeseable. Los precios de bienes y servicios bajan continuadamente por la retracción de los compradores, lo que inunda de stocks los almacenes. Los fabricantes detienen la producción y el paro se incrementa a tasas increíbles, lo que realimenta la crisis económica en un bucle vicioso.
Dato de Mayo para el IPC: -0,8%. Fuente: Instituto Nacional de Estadística.
Surge la pregunta: ¿tiene sentido hablar de deflación en la economía española cuando en lo que va de año el recibo de la luz ha subido un 33% y el barril de petróleo casi un 50%? Cae la recaudación del estado en todos sus capítulos, con la excepción de los ingresos por tasas, que duplican los niveles alcanzados hace un año. Cabría por lo tanto averiguar si están bajando los precios como consecuencia directa de una menor demanda, o si un mayor porcentaje de la economía española se está sumergiendo. Esta última hipótesis de trabajo explicaría por qué, a pesar de la crisis, los precios se mantienen e incluso suben, al tiempo que se merma la caja del Estado.
El IPC Armonizado, cuyo indicador adelanta mensualmente el INE, revela una deflación del 0,8% con relación al mismo mes de 2008. Es la primera vez desde el periodo de la Guerra Civil que se maneja una estadística de este tipo en la economía española. ¿Es bueno o es malo? La mayor dificultad es calibrar en su justa medida lo que significa el descenso continuado de los precios de referencia. Los analistas señalan como culpable habitual a la fuerte volatilidad del precio del petróleo. Primero se disparó y luego se hundió, provocando un auténtico tsunami financiero en los mercados de divisas, y un efecto dominó en todos los sectores de la economía productiva. Pasada la ola, predicen que las aguas volverán a su cauce. Así pues, el debate trata de sí nos enfrentamos a una deflación estructural dañina, o por lo contrario, a una deflación circunstancial benigna.
Una de las consecuencias directas e inevitables es que el dato de IPC destiña sobre la cuestión laboral. Expertos del BCE como Otmar Issing, que ha documentado recientemente en un libro el nacimiento del euro, señalan que es muy difícil o imposible bajar los salarios nominales a los trabajadores, por razones que tienen que ver con la psicología social y con la política. A lo que sí abre la puerta, por idénticos motivos, es a periodos prolongados de congelación salarial. La negociación de los convenios colectivos del próximo ejercicio puede ser caliente, toda vez que la recreación estadística de la economía se topa de bruces con la realidad que viven los ciudadanos.
Cabe preguntarse si la percepción de los ciudadanos es contraria al dato ofrecido por el INE y estiman que los precios están subiendo. Además si un empresario, por puro instinto de supervivencia, tiene la tentación de pasarse a la economía sumergida y dejar de pagar los impuestos correspondientes, aunque mantenga o baje ligeramente los precios ¿estamos ante una deflación o inflación real encubierta, cuando no tenemos claro si cae la demanda o se esconde? ¿El nuevo modelo de economía sostenible es: subir los impuestos a los que pagan y hacer la vista gorda con los que no pagan?




Comentarios sobre ¿Deflación?
Tengo un tirimonte de cosas que hacer... y heteme aqui... leyendo... ¡chiquillo!!! ...¡¡hasta en la sopaaaaa...!!!! Bueno, que no me pongo teclosa ni tanganilla... pero es que echaba de menos unas palabrejas jocosas a tus magníficos comentarios.
P.D. Veo con inmensa alegría que escalas peldaños en Obolog a pares... ¡si es que tú lo vales!!!!!
Un comentario: el ciudadano siempre, siempre percibe su particular cesta de la compra de manera contraria a cómo lo establece la estadística oficial. No puede ser de otro modo: el método de elaboración del IPC, establecido de acuerdo con la normativa europea, es un patrón general que no coincide para nada con las economías familiares -por mucho que suene a contradicción.
Mira, te echaba de menos. Que últimamente estás muy perdida.
Héteme aquí un poco colorado, después de casi dos días de obserarvar la fauna acuática: calamones, avocetas, porrones moñudos y otras yerbas.
Me imagino que estás de vuelta en la dura rutina y la estadística es lo que tiene. Recuerdo la frase de Mark Twain, luego adoptada por Winston Churchill:
“Hay verdades, medias verdades, mentiras y estadísticas”
Y otras, no menos interesantes, del mismo político, premier británico durante la II Guerra Mundial:
"Sólo me fio de las estadísticas que yo mismo he manipulado”
“Las estadísticas son como un bikini, muestran datos interesantes pero esconden lo realmente importante”
¡Ah!, y eso de "teclosa y tanganilla", me lo tienes que explicar.
¿De vuelta? No he parao, colega.
Lo importante de las estadísticas es eso precisamente, encontrar lo que se esconde tras esos frios datos...
¿Te lo tengo que explicar???? Empiezan por "t"... usease, he leido la letra y la he puesto en práctica... aysssss... entre los yerbatos y las acuosidades te tienen el "intelesto" en tenguerengue...
¡La vérdiga, qué arte te das! ¡Qué facilidad para los idiomas! ¡Vaya fallo el mío, no haber leído la letra! ¡Vaya chapuz!
Después de ver tantas totovías con los largavistas y los lenteojos y estar to er fin de semana chilanqueando, estoy hecho un turrillo, más lento que el Foca maleta, y como la tía Gabina, que no sabe si mea o si orina. Así que tengo que cuidar de no hacer alguna charraná ni de paecer un chochoberzas ante tus ojos inquisitivos e intolerantes ante el despiste.
Josi, cada vez, necesitamos, tenemos mas aparatos que chupan mas. Por ahí nos tienen pillaos, por el pinganillo.
La pitanza está un poco mas estable, nos quieren sentados ,con el aparato y picoteando.
Muuuuuu quietecicos muuuu controlaicos.
Toque de queda.