Los Cañones del Eliche
En el propio casco urbano del pueblo de Los Villares de Jaén se juntan el río Frío que viene de la Sierra de la Pandera cuya cota principal, el Alto de la Pandera alcanza los 1872 metros, y el río Eliche, que viene de la parte de Martos.
El río resultante lleva en estos momentos poca agua. Su cauce irregular aumenta con las lluvias y sobre todo con las tormentas, inundando a veces la zona residencial ubicada en el Puente de la Sierra.
Tenía ganas de pisar el tramo del río Eliche, que se adentra en los llamados Cañones de Mingo, un desfiladero abierto en una serie de rocas calizas liásicas, sobre una tría Keuper, como son, a la izquierda del curso del río, el Canjorro y a la derecha la Cimbra.
Dejamos los coches junto a una depuradora de aguas residuales del municipio de Los Villares y nos adentramos en los últimos olivares que llegan hasta cerca del paraje de Los Cañones.
Vamos siguiendo el curso del río y hacemos camino al andar porque no existe ninguna vereda marcada, hasta que la marcha se ve obstaculizada por un enorme estrechamiento, donde los chilancos de agua impiden la progresión hacia el Puente de la Sierra, y, dado que no estamos pertrechados para practicar barranquismo, decidimos volver al punto de partida, esta vez por el propio cauce del río salvando enormes piedras y regatos de gran belleza, aunque algunas veces hay que pringarse del barro del lecho del río.
Si se levanta la vista se pueden contemplar numerosos abrigos, abiertos en paredes verticales, destacando las cuevas del Abrigo de las Palomas, Poyo de Bernabé, Abrigo de la Diosa, Cueva de los Herreros, Cueva de los Soles, etc., donde existen manifestaciones de pinturas rupestres del tipo doble phi, golondrina, así como signos estiliformes y otros en color rojo. Existen también restos de un poblado y necrópolis en el Cerro Veleta, aparte de numerosas ruinas de molinos harineros que hemos ido dejando de lado en nuestro camino.
A mi me que gusta probar de todos los frutillos que ofrece el campo y pruebo las majoletas, los escaramujos, las moras y las aceitunillas de los acebuches, aunque poco de ellos se puede aprovechar, porque o bien no están en sazón o bien están ya pasadas. Tendremos que alimentarnos de lo que llevamos en las alforjas.
Habrá que volver otro día y llegar hasta las cuevas. Si se llega a construir la presa de laminación en proyecto, una zona emblemática como Los Cañones corre el peligro de desaparecer.




Comentarios sobre Los Cañones del Eliche
La donna è mobile, qual piuma al vento,muta d'accento, e di pensiero.Sempre un amabile, leggiadro viso,in pianto o in riso, è menzognero.La donna è mobile, qual piuma al vento,muta d'accento, e di pensiere di pensier, e di pensierÈ sempre misero, chi a lei s'affida,chi le confida, mal cauto il core!Pur mai non sentesi felice appienochi su quel seno non liba amore!La donna è mobile, qual piùma al vento,muta d'accento e di pensier,e di pensier, e di pensier!
La mujer es cambiante, cual pluma en el viento,cambia de palabra y de pensamiento.Siempre su amigable, hermoso rostro,en el llanto o en la risa, es falso.La mujer es cambiante, cual pluma en el viento,cambia de palabra y de pensamiento.y de pensamiento, y de pensamiento.¡Siempre es mísero quien en ella confía,quien le entrega, incauto el corazón!Pero nadie se siente del todo felizsi de su pecho no bebe amor,¡La mujer es voluble, como una pluma al viento,cambia de palabra y de pensamientoy de pensamiento, y de pensamiento!
Giuseppe Verdi (Rigoletto)
Para nada estoy enfadado.
Y tambien la sabrás cantar, supongo. Detecto "cierto" tono de ironía en tus paroles...
La sé cantar con mi maravillosa voz de grajo griposo. Detectas mal, yo no sé lo que es la ironía, y menos añadirla a mi tono.
Y, como me he caido de un guindo, voy y me lo creo... ¡y una ja!
Pero, por fa, no cante usté, favorcillo que me hace, que otra dia de viento como el de hoy y como la Mary Poppins ésa... (la lluvia, aqui, siempre se deja acompañar por un robusto vientecillo...)
Y yo que pensaba que te gustaba oírme cantar...
No gana uno para decepciones.
Pues viendo esto de Los Cañones, me hace recordar la impresión que me causó ver allá por el mes de mayo, en lo que se estaba convirtiendo toda esa zona. El ayuntamiento tiene tapiado el acceso que había a la picifactoria, pues pasar por allí para llegar a los cañones, es de verdadero peligro. Pero "reconocimos" y "estudiamos" el estado en el que el terreno se encontraba, y jugándosnos la vida accedimos a ellos haciendo una cadena y ayudándosnos unos a otros, supuso ¡¡UNA VERDADERA AVENTURA!!, pero el morbo y la prohibición llamaba más aun nuestra ganas de pasar, y asi fue!!!
Más de uno/a sufría vertigo, y paso a gatas, pues la barandilla está más que oxidada, y en algunos tramos ni existe barandilla¡¡¡A PIQUE DE HABERNOS DESPEÑADO!!!...
Una vez pasamos el miedo, peligro y sufrimiento, llegó el momento de la decepción para los que muchos de nosotros habíamos vivido en nuestra tierna infancia algunos dias de campo en aquel paraje. Todo eran escavadoras,...¡puf! y un desierto de fauna y flora. Sin embargo, los mediocres políticos que gobiernan nuestra ciudad, no son capaces de subir a la Cañada de las Azadillas, y adecuar aquello para que la gente que sube, sepa donde depositar los desechos, limpiar la zona de malas hierbas que puedan producir incendios, sino que la tienen abandonada y cuando ya no tenga solución, será cuando le metan mano...
En fin, más de lo mismo...
Muchas gracias, Vero, por tu relato, muy interesante en el que expresas tu cabreo, que yo comparto de todas todas. La verdad es que el paisaje es un bien escaso, al menos como lo conocimos hace años y es penosa la certeza de que tras su degradación, a la que colaboran con dedicación los políticos y administradores en aras del sacrosanto progreso, es muy difícil de restituir a estadios más felices.