Belleza en extinción
Si no somos advertidos es probable que pasemos cerca de obras admirables producidas por manos humanas sin reparar en ellas. Y también cerca de otras que no siendo en puridad estrictamente humanas, merecerían serlo, porque han aportado su materia prima a la vida del hombre durante siglos.
De lo que fuera una hilera de mimbreras achaparradas aunque sólidas y rotundas, con su descomunal cabeza de la que cada primavera emergían los tallos flexibles, que, convenientemente cortados, macerados en agua y secados al sol, servían para la confección de cestas y toda clase de utensilios, ya no quedan más que cuatro troncos ralos. Crecían con su verdor y su pujanza en el margen izquierdo del arroyo que nacía en la cañada de Madre de Dios (el royo de la cañá Madrediós), y sus troncos agrietados tenían la dignidad de los viejos rostros campesinos.
Entonces el campo atesoraba un sinnúmero de variedades vegetales que en los meses de primavera se manifestaban con estruendo de colores. Por el contrario, hoy es difícil sentir la libertad en un campo entregado al monocultivo, al que se le han puesto puertas y acotaciones, que se ha afeado hasta el espanto, donde por todos lados han surgido groseras construcciones, donde se han privatizando aquellos parajes por los que un día respirábamos el viento de la libertad y donde aquella pléyade de plantas se extinguieron, siendo sustituidas por gramíneas, las únicas resistentes a los venenos herbicidas.

He vuelto al arroyo y lo que queda de él es un hilo emponzoñado de aguas malolientes, en sus riberas solo se ven plásticos y desechos que repugnan a la vista. He recordado cómo los niños recurríamos a las ramas de mimbre, flexibles, resistentes y dóciles con las que confeccionábamos arcos y flechas, imitando lo que veíamos en las películas de indios o de romanos. He invocado aquellos vástagos con que los hortelanos ataban sus haces de cebollas o acelgas.
Las mimbreras. De aquellos candelabros vivientes de los que surgían mil brazos de luces doradas que trataban de arañar el cielo solo quedan las ruinas. A su esqueleto de madera ni siquiera, como al olmo machadiano, le han salido algunas hojas verdes por primavera. No tienen espacio en la geografía del progreso. Esos árboles que con su noble porte formaron una vez parte de nuestro paisaje sólo son una de tantas formas de vida en extinción.




Comentarios sobre Belleza en extinción
Melancolía. Temor. "...una de tantas formas de vida en extición". ¿Hasta cuándo???
Mi querido mostálgico
... de la naturaleza de nuestra niñez ... conseguiamos todo para nuestros juegos ...
... para nuestra vida cotidiana
Al igual que las fuentes de agua que hacíamos de los depósitos de los bomberos ...
Más que nunca está presente ... como tú dices ... "A un olmo seco"
Night & Kiss.
Josillouuuu... ¿estás así
o así
???????? Ayssss... ¡cuantos puntos te he quitao, pardiez!!!!!!! Eso sí, las coordenadas, longitud-latitud, del otro dia... no me dijeron na, pero nadica... no sé si es que no llevaba las gafas (jajjaa... ¡soy tremendamente (¿no era eso?) jovennnnnnn!!!!!.... jajajjajajaa)... o tenía la vista nublá en "otros menesteres" menos "jocosos"...¡vaya Vd. a saber!!!!
Espero te hayas dignado visitar las coordenadas debidamente acreditadas que esta que lo es te envió (si no, tirón de orejas te espera) y sirvase decirme si hubo o no paparazzo (que yo no vi ni papa... y menos "razzo"...jjajajajjaja) más que na, pa comprar el Hola de esta semana y ver si salgo atracativa... jajajajja...
Por cierto, mi belleza, en extición, ¡no te lo consiento!!!!!
Tu belleza nunca se extinguirá, le pese a quién le pese, incluso a La Pelona. Ni tu salero tampoco. Eres posmaterial, facedora de olimpos y parnasos, caja de pandora de donde brota la gracia inagotable. Y yo buscando esas coordenadas por las sentinas del spam, mientras tú por ahí, haciendo furor entre los sexitanos boys. Bueno, celillos y envidica tengo, pero no lo diré muy alto para que mi Anduriña no se mosquee.
Endeluego...
jajajaja... ¿quien será La Pelona?????? jajjaja... a ver si quien se va a poner celosona der tó pa a ser "otra"... andate con cuidao que estoy "ojo avizor" y... aunque no coincidamos en los colores... nada es perfesto..